11 sept. 2008

A solas, sin testigo



La filosofía para Platón era el aprendizaje de la muerte. Nada más alejado de un ejercicio necrofílico que esta enseñanza del profundo espíritu griego.

Morir antes de morir es el camino de los iniciados, gustar el bien supremo que nos aguarda -que nos guarda- en nuestro propio centro.

Es el vivir quiero conmigo de Fray Luis:

Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al cielo,
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo
.

El rumor del Universo en una cáscara de nuez, los límites ilimitados de nuestro propio logos.

En esta entonación del espíritu, no vemos fragmentos de columna como estos del templo del Olímpico Zeus.

Se levanta el bosque de columnas y la ensoñación nos acoge en el templo habitable y habitado por la luz.

Y somos libres porque hemos descubierto el poder humilde de revertir el tiempo, de hacerlo fluir hacia su origen y gustar a solas, sin testigo, la suprema quietud...