24 oct. 2007

Ome


El difrasismo inherente a la expresión náhuatl es en esencia luminoso: alumbra porciones del ser y multiplica sentidos. In xóchitl in cuícatl, (poesía) in atl in tepetl,(ciudad) in atl in metlatl (mujer)... fraternizan con esas representaciones de la cabeza humana en la que una mitad es de la vida y otra de la muerte.
El Señor de la Dualidad, Ometecuhtli, preside ese reinado cósmico del número dos, el poderoso ome náhuatl. Si ome se espejea se convierte en nahui. Son cuatro los rumbos del Universo que fluyen en el centro que es el cinco convergente. Ese macuilli que siempre será ollin: movimiento, cambio, polémica, naturaleza... ¿physis?
Ollin solamente puede ser leído desde el centro, como en la Piedra del Sol. Ese centro siempre es corazón, que en náhuatl se dice yólotl porque lleva en su centro la semilla del movimiento cósmico: y-ollin-tl.
La suprema ofrenda al Sol era el corazón humano. Sangrante, doloroso, con recuerdos de dios y de macehual, extrañado de su pecho y reintegrado en el instante inacabable del cuchillo de obsidiana, al misterio único de la dualidad, al Ome de su origen.