28 oct. 2012

La educación rescatará a México: El anillo de César en el Zócalo

El anillo de César
Un libro. Un esfuerzo. Una esperanza

Una presentación de un libro de literatura infantil y juvenil en la Feria Internacional del Libro que acontece en la Plaza de la Constitución y en el corazón de Tenochtitlan.
Un público entregado y vibrante, constituido por todas las edades.
Una editorial comprometida con la infancia y la juventud para poner en sus manos lo mejor de la cultura universal.
Unos autores -ilustrador y escritora- conscientes de la responsabilidad que significa haber traído la aventura humana de Cayo Julio César a las páginas de un libro dirigido a los jóvenes del siglo XXI.




  El anillo de César aguardaba sobre la mesa en el Foro Infantil Reguilete. Algunos padres de niños muy pequeños dudaban quedarse a la presentación por atisbar que se trataba de una novela histórica. El equipo de Ediciones El Naranjo aprestaba los libros y el ilustrador Miguel Ortiz, Sr. No Quiero, estaba atrapado en el tránsito de un día en que la fe en San Judas Tadeo -se celebra el 28 de noviembre y es el patrono de las causas perdidas- convirtió el centro de México en una impresionante concentración humana.

Con Luis en el stand de El Naranjo

Paulina Delgado, de Ediciones El Naranjo,  procedió a hacer la presentación de la autora. Yo elegí la lectura del primer capítulo y embarcados en la voz humana, público y lectora se trasladaron al siglo I a.C., al momento terrible en que Marco Antonio constata la muerte de César y evoca la grandeza, las palabras, los planes, del más grande de los romanos, asesinado en la Curia de Pompeyo. La megafonía, el cielo intenso, la bandera ondeando, la Plaza Mayor atestada, a nuestro costado los cimientos del Templo de los aztecas, la Catedral, las imágenes de San Judas portadas por los brazos de cientos de mexicanos llenos de tradición y de esperanza nos gritaron que este y no otro es el tiempo de los héroes.

Sr. No Quiero, Andrea, joven y talentosa escritora y sus padres.


Sr. No Quiero arribó puntual como en una coreografía para exponer con la sencillez y humanidad que lo caracteriza la manera en que enfocó la ilustración de la vida de César. Alfonso, desde el público, le preguntó por qué había elegido pintar al César de color negro. Esto suscitó una cadena de reflexiones y asociaciones que desembocaron en la etimología del nombre completo de César: Cayo Julio, siendo Cayo derivativo de Gaia, la tierra, con lo que en ese diálogo descubrimos que a través de este libro estamos entregando a los lectores no un héroe hueco, no un mármol solemne, sino un hombre de tierra, como nosotros mismos.

México quiere leer

Participaron los niños con sus frases espontáneas: ¿por qué quisiste ser escritora? ¡me gustan mucho los dibujos! ¡quiero saber más de Julio César! Y los adultos se entusiasmaron con nuestra propuesta, y hubo quien comparó la muerte de Julio César con la muerte de Madero y quien en una emocionada intervención dijo que los mexicanos estamos tristes -delincuencia, inseguridad, rezago educativo, narcotráfico, pobreza-  y que necesitamos llevar la cultura a todos los espacios posibles, tal y como estaba aconteciendo en ese momento, en ese diálogo en torno de un libro y de un esfuerzo.
Otro de los asistentes preguntó qué papel puede desempeñar la vida de Julio César en estos tiempos y en este país y una voz que fue la de todos dijo muy fuerte y muy claro:

LA EDUCACIÓN RESCATARÁ A MÉXICO.