4 mar. 2016

Para los Hijos de Troya



Alberto, Javi, Jorge, Jose, Lorena, Pilar... los Hijos de Troya españoles y yo estamos viviendo un encuentro que pudiera decirse fue "programado" desde la Edad de Bronce para vivirse en plenitud en el siglo XXI de neustra era común, cuando el desarrollo de las comunicaciones ha vencido las barreras espaciales y los seres humanos podemos extendernos desde nuestro corazón al corazón del otro, en ese impulso que nos une y que se llama, simple y sencillamente, amor.

Para mí todo comenzó cuando decidí escribir una novela sobre el disco de Festos, objeto que me hipnotizaba y que desde adolescente "me habló" de una manera peculiar. Hace once años di inicio a mi carrera de escritora de literatura infantil y juvenil con la novela El Disco del Tiempo, a la que siguieron El Disco del Cielo, El Disco de Troya y El Disco del Sol. De los discos, el de Troya me ha inquietado particularmente, por haberlo descubierto impreso en el libro La cuna de las catedrales, de Maurice Guinguand y jamás haberlo visto, no digamos in situ, en un museo de Berlín, sino en internet, como he podido ver con todo detalle los discos de Festos y Nebra.
Podría decir que yo bauticé el objeto, en 2005, como "disco de Troya", pues el autor consultado hablaba de él como "cuadrante de Dardania".
Las novelas fueron publicadas en Cuba y es en este año 2016 cuando los discos del Cielo, Troya y el Sol serán lanzados por Enlace Editorial en Colombia, con ilustraciones maravillosas de la colombiana Michelle López...


Lorena, Jose, Javi, Alberto, Jorge y Pilar: HIJOS DE TROYA


Hace varias semanas, el disco de Troya me deparó una sorpresa mayúscula. Unos jóvenes artistas multidisciplinarios españoles lo habían escogido como logo de su grupo, llamado... "Hijos de Troya". Y dos de sus miembros, José y Lorena, en el transcurso de un viaje a Alemania, encontraron en el Neues Museum de Berlín el disco original, que es la tapadera de una vasija. José y Lorena lo fotografiaron y yo pude ver por primera vez el Disco de Troya.



 Nos acercamos siguiendo los mecanismos de las redes sociales, rápidos, vertiginosos y hasta cierto punto impersonales... y terminamos dándonos la mano y entregándonos el corazón a través de las pantallas, en instagram, en twitter, en youtube, y por correo electrónico.

Ahora sabemos muchas cosas los unos de los otros. Tenemos coincidencias portentosas. La tierra habla a través de nosotros, pues la abuela de los hermanos troyanos, española, vivió en el norte de México, en la mística tierra de los seris y yaquis y su nieta Pilar, además de una artista de verdad posee el alma mística de un ser humano de poder y desde Madrid desarrolla su chamanismo y se ha acercado a la sabiduría tolteca.

Yo les he enviado ya los libros y hemos puesto en operación un encuentro sagrado, una magia portentosa. Hoy me sorprendo con unas imágenes y un saludo fabricados especialmente y desde mis raíces a las suyas les envío el abrazo más profundo que ha brotado jamás de mi corazón.




Lorena, Jose, Javi, Alberto, Jorge y Pilar: HIJOS DE TROYA