7 jul. 2015

Confabulario: una librería de todo corazón



Varios de nosotros hemos dado con la librería de nuestros sueños. O la librería de nuestros sueños dio con nosotros.
Le pasó a Miguel Ángel Rivero, narrador oral, promotor de lectura y actualmente Director de Prevención del Delito en la Secretaría de Seguridad Pública de San Juan del Río. Hace varios meses y durante muchos días, unas chicas que decían apellidarse Velázquez intentaban comunicarse con él para hablar de su librería. Por sus muchas ocupaciones, Miguel Ángel no había encontrado espacio para atender a su llamado. Por fin y para salir del paso, como dijo él, un buen día se apeó del auto policíaco en la calle Río Moctezuma y entró a la Librería Confabulario. Detrás del mostrador una guapa morena impecablemente peinada le explicó la vocación de la librería y se engancharon de tal manera que no salió sino hasta dos horas después.
Al día siguiente, volvió a continuar la plática y perfilar planes y retomó el hilo de la charla con su interlocutora, pero se dio cuenta que ella no tenía idea de qué le estaba hablando y sintió que estaba en una atmósfera irreal.
La incógnita se despejó al poco tiempo... estaba hablando con Perla Velázquez, hermana gemela de Gloria, quien lo había atendido el día anterior. No tardó en conocer a la otra hermana, Elvira, quien es la fundadora y directora de la librería Confabulario y con quien dio inicio a una colaboración espectacular.
Desde entonces y de la mano de Miguel Ángel, su grupo de narradores escénicos "Los Fabuladores" y dentro del programa "Lectura y Prevención", la Librería Confabulario se ha convertido en un vibrante centro cultural que late al ritmo del corazón de su directora, o sea, apasionada y aceleradamente, con sístoles y diástoles de generosidad y de sueño, de amistad y de trabajo y que nos han cumplido el sueño a varios de nosotros, como decía al inicio de la nota.



Yo conocí a Elvira durante el concierto escénico "Flor y canto para Copo de Algodón", al lado del Maestro David García, una tarde de abril en Tequisquiapan. Y el mensaje florido de la niña azteca encontró tierra fértil en los sueños de Elvira. Ella se la ha llevado a su librería y en el mismo torbellino de Miguel Ángel Rivero hemos hecho lecturas dramatizadas que son la vida misma, en el Parque Vial, en el Foro Confabulario y en el Portal del Diezmo.

Copo de Algodón, en su texto, habla de Tamoanchan, que significa "nosotros buscamos nuestra casa". Pues Copo de Algodón, en este tiempo, ha encontrado su casa en el corazón de Elvira y en su Librería Confabulario. Y todos los días, pero todos... Elvira despliega el encanto florido de la niña ante los clientes que vienen buscando otros libros y, como ella misma dice, casi todos se van con las manos "pintadas de naranja" (por el color rojo-anaranjado de la portada del libro).





Y hay más, más y más, todavía... Recientemente Elvira me contó que se encontraba haciendo fila en un banco y mientras leía las páginas de Copo de Algodón. Una señora se quejaba del tiempo que se pierde en esos trances y entonces Elvira le empezó a contar la historia de Copo. Una enorme sonrisa se dibujó en el rostro de la señora, quien al término del trámite bancario le compró a Elvira su ejemplar de Copo de Algodón para sus nietecitas.
O la vez del taxi, en el que nuestra librera llena de sueños acabó vendiéndole su propio ejemplar de Copo de Algodón para su pequeña hija.

En las recientes experiencias que hemos compartido, las personas que se me acercan me dicen casi invariablemente que son amigas de Elvira... porque llegaron a su librería buscando un libro y salieron de ella con toda su amistad.



Elvira Velázquez y toda su familia, hermanas, hermanos, cuñados, sobrinas, sobrinos, padres, han concentrado en esa librería no solamente un impulso empresarial, sino algo tan hermoso y tan sagrado que solamente puede compararse con la noción del fuego, del hogar, entre los antiguos. Han encendido calor para el alma, luz para el espíritu. Nos han alimentado no solamente de pan, sino de sueños. Desde estas páginas a ellos todo el honor y el agradecimiento por haber levantado, en tan solo un año, una librería de todo corazón.