10 nov. 2013

Una nana es de quien la canta: Anabel Sáiz Ripoll

Anabel Sáiz Ripoll. Foto: Nuria Balagué
Anabel Sáiz Ripoll es conocida como una de las especialistas en literatura infantil y juvenil más destacadas del mundo hispanohablante.  A través de su blog Voces de las dos orillas ha difundido incontables propuestas de uno y otro lado del Atlántico.  Anabel tiene también la faceta de creadora, es narradora y poeta de amena e inspirada pluma. Quienes hemos leído sus microrrelatos nos encontramos también con una fina humorista. Y quienes la hemos tratado como persona quedamos subyugados con su calidez humana y su inagotable generosidad. 
En este final de 2013, Anabel Sáiz Ripoll entra como autora al mundo del libro álbum por la puerta grande: la editorial asturiana Pintar-Pintar publica su libro de nanas Caballitos de sal, con ilustraciones de Yolanda Mosquera. 
Sin duda el más hermoso regalo navideño, este libro de Anabel ilustrado primorosamente por Yolanda está lleno de sueños, de infancia y de afectos entrañables. Sobre el universo encantado de las canciones de cuna, Anabel y yo conversamos desde las dos orillas en una tarde otoñal e ilusionada. (MGE)

¿Cómo surgió en ti el interés por las nanas?

Creo que se ha ido fraguando con el tiempo ese interés. Recuerdo que a mis sobrinos les cantaba canciones inventadas, sobre todo, a los dos pequeños. Siempre me atrajo la imagen de la madre que canta nanas a pie de cuna. Pienso que es una estampa hermosísima y un retrato del cariño más puro.

 ¿De las qué has leído, cuál es tu canción de cuna favorita? ¿Y de las qué has escrito?

No sabría decirte. Me emocionan las de Gabriel Mistral y me conmueve la que Miguel de Unamuno, siempre tan bronco, dedicó a su primer nieto. Me parecen también maravillosas las de Gloria Fuertes. Si tuviera que darte un nombre actual, diría que las nanas de Ana Mª Romero Yebra son mis favoritas. En cuanto a las mías, tengo debilidad por “Canción de Cuna para Héctor”. Creo, además, que fue la primera que escribí hace muchos años ya. Mi sobrino Héctor, que ahora tiene 26, a los 9 años padeció una enfermedad que nos tuvo a todos desazonados y a mí, quizá para canalizar mis emociones, se me ocurrió escribirle esta nana que ahora aparece en el libro y que también tuve la suerte de que musicara Rosa Mª Sanahuja, la profesora de música del instituto donde trabajo, el Jaume I de Salou, con el título “Mi marinerito”.


¿Cómo nacieron los poemas de Caballitos de sal?

Caballitos de sal ha sido un libro de larga construcción, que se ha ido fraguando a lo largo de los años, conforme iba escribiendo alguna nana o alguna canción. Poco a poco ha ido creciendo y ha tomado la forma con la que se presenta al público lector. El nacimiento de mi hija Teresa ha precipitado, para bien, la conclusión del libro. Tengo muchas nanas desperdigadas aún a las que estas Navidades haré forma, como un regalo particular que quiero hacer a mi familia y amigos.



 Cuéntanos alguna experiencia -vivencial, humana- que hayas vivido con alguna de tus nanas.


Ya te he contado el nacimiento de “Canción de Cuna para Héctor”. También, en el libro, se incluye un poema dedicado a Joana, que es la primera hija de una amiga mía. Cuando nació, hace 17 años, yo le regalé esta nana manuscrita. Sé que la enmarcaron y que la leían por las noches. No hace mucho, tuve que volver a escribirla porque la original había perdido el color. Fue emocionante para mí. Algunas de las que forman el libro las escribí cuando mi hija aún no había nacido. Son poemas por los que siento una especial ternura.

¿Cómo se relacionan la oralidad y la literatura infantil?

Creo que el germen de la poesía, por decirlo así, está en la oralidad, en los juegos infantiles, en las canciones de cuna. Es quizá lo más cercano a sus orígenes, en donde, de nuevo, la palabra se viste de gala y se hace autónoma. Una nana es de quien la canta, no de quien la escribe. Esa es la grandeza de la literatura oral.

 ¿Nos puedes hablar de tu experiencia personal con tu hija al cantarle nanas, contarle cuentos, etc?

A Teresa, que ahora tiene cinco años, le contamos cuentos desde recién nacida. Ahora cada noche hay que leerle un cuento o inventar varios. A veces ya la imaginación no da más de sí. Le gustan también las canciones de cuna y tengo todo un repertorio, entre inventadas y conocidas, que voy cantándole. Ella ya se las sabe. Recuerdo una anécdota reciente. Yo no me sentía muy bien y le dije que no podría cantarle, entonces ella me dijo: “Pues te canto yo, mama” y así lo hizo, me cantó todas las canciones una a una.

 ¿Qué opinas del trabajo que ha hecho Yolanda Mosquera en este libro?
Me parece precioso. Creo que sus ilustraciones dialogan con los poemas de una forma armoniosa y les dan una nueva proyección. Son ilustraciones vivas, llenas de luz, de sal, de mar, de sentimientos. Estoy muy contenta y agradecida con el trabajo de Yolanda.