1 ene. 2011

El último Sol y un casual quincunce

El último Sol de 2010 en el centro ceremonial de Cuicuilco

Presente en la iconografía de Mesoamérica, el quincunce es el jeroglífico de la unificación: cuatro rumbos (no los puntos cardinales, sino los cuatro puntos solsticiales), que convergen en el centro. En palabras de Laurette Sejournée, el quincunce ha sido deducido de la realidad astronómica misma y es el más explícito de los símbolos de la totalidad: el lugar donde la tierra besa los cielos, donde puede acontecer el hombre completo.

Don de la luz, el quincunce de la fotografía es desde esta mirada el mensaje de unificación, transformación en la luz, hombre pleno, eterno Quetzalcóatl, núcleo mismo del signo del movimiento, estrella caída en búsqueda constante de aurora.

Fruto del Sol cortado en los árboles de la tarde del 31 de diciembre de 2010. (MGE)