13 dic. 2010

Estatua levantarán... a Manuel Esperón en Garibaldi

Ante la estatua velada de Manuel Esperón
Por iniciativa del Gobierno del Distrito Federal, la tradicional Plaza de Garibaldi, el corazón del mariachi mexicano, hoy ve levantarse la estatua del hombre que ha trovado como nadie el alma musical de México.

Manuel Esperón González nació el 3 de agosto de 1911 en la Ciudad de México. Su madre, Raquel,  era concertista y su padre -también Manuel-  un genio de los que todo lo perdieron  y todo lo ganaron para volverlo a perder. En su temprana juventud comprendió  que el incipiente cinematógrafo era el lenguaje del siglo XX y se dedicó a musicalizar películas mudas. En una gira en Sudamérica con los hermanos Soler vio la primera película sonora, The jazz singer y encontró el camino de su talento prodigioso. 500 películas después, musicalizadas por él, justifican la expresión reciente del periodista Pedro Ferriz de Con: Manuel Esperón le ha puesto fondo musical a México.

Sus canciones van de la mano de la época de oro del cine mexicano. Andrea Palma a la luz del farol vende placer a los hombres que vienen del mar en La mujer del puerto. Gran close up de Elsa Aguirre en Algo flota sobre el agua, lágrima viva para llorar a la abuela Luisa (doña Sara García) cuando Pedro Infante canta Mi cariñito en Los Tres García.  Bulerías para Carmen Sevilla en Gitana tenías que ser. ¿Amorcito corazón? ¿No volveré? Tatuadas en el genoma. 

Vengo por ti Maigualida, masculla desde la eternidad Jorge Negrete mientras mordisquea su cigarrillo y lanza sobre el piano de Esperón la letra de la canción Ay Jalisco no te rajes, que lo llevaría a una fama jamás superada por los cantantes mexicanos, que desde entonces luchan contra esos dos fantasmas de cuidado, Pedro y Jorge, tan inmortales como las canciones de Manuel Esperón González, que el 3 de agosto de 2011 cumplirá, en uso pleno de sí, cien años. 
María García Esperón


Manuel Esperón puso a sus hijas nombres de canciones. Aquí, Maigualida sonríe
entre su novio canadiense Dan y Esmeralda Casaña Esperón. 

¡Vengo por ti, Maigualida!

Y por supuesto, al lado de este gran hombre hay una gran mujer:
Beatriz García de Esperón.