4 nov. 2007

No hay nadie que pase por aquí


Magistral, elíptico, Homero hace sortear a Ulises, todo oídos, la Isla de las dos sirenas (Seirenôiin)*... sin revelar la materia de su canto irresistible:
¡Famoso Ulises! Acércate y detén la nave para oír nuestra voz. No hay nadie que pase por aquí sin oír la dulce voz que fluye de la boca de nosotras dos (nôiterên)... De ello obtiene dicha y se convierte en un hombre más sabio. Porque sabemos todos los trabajos que en la anchurosa Troya soportaron los argivos y troyanos por voluntad de los dioses y conocemos todas las cosas que pasarán sobre la tierra nutricia. (Idmen d', hossa genetai epi chtonei pouluboiterei).
El héroe hace gestos, pide a sus compañeros que lo desaten, pero ellos agachan la cabeza y reman a conciencia.
No hay nadie que pase por aquí...
Algunos tienen los oídos tapados con cera, otros se ahogan en el canto melodioso y pierden la razón, pocos, muy pocos, tienen la valentía de volverse todo oídos y de atarse los miembros para saber y no perderse, para vivir y no disolverse, para escuchar ese mar inagotable vuelto voz... y ser pacientes y audaces todavía para regresar del embriagado instante permanente en el que todo se sabe porque todo se siente.

*Seirenoiin es una forma dual del nombre: femenino genitivo dual. Nôiterên significa "de nosotras dos".