15 nov. 2018

Los versos que nunca os dije: Yasmina Álvarez Menéndez

Yasmina Álvarez en la presentación de su libro, acompañada de Aurelio González Ovies y Roberto Sánchez Ramos, Concejal de Cultura. Foto: El Comercio




Los versos que nunca os dije
Yasmina Álvarez Menéndez
Bajamar Editores
España, 2018


A mitad de vida, la poeta asturiana Yasmina Álvarez Menéndez nos entrega desde el Norte los versos que nunca nos dijo.

Me los ha enviado,  los leo en la mitad del mundo y las alas y ligereza de sus palabras, lo sagrado inherente a su lenguaje poético me elevan desde el ajetreo y emociones de la Feria del Libro de Quito a una temporalidad original y originante donde la belleza se planta en cada rincón del poemario y la nostalgia se convierte en esperanza.

Yasmina ha sido desde siempre una fiel servidora de la Palabra. Su formación teatral y su circunstancia la han colocado en el mejor de los escenarios que pueda apetecer la Poesía. Como Aurelio González Ovies, -autor del PROLOGVS del poemario- Yasmina viene del Norte y este le entrega la belleza suprema de la melancolía, le lava el rostro del alma con la claridad de su nieve, envuelve su epidermis con el velo de su niebla.

La poesía nos convierte en instrumentos sagrados, ha dicho el poeta argentino Alejandro Schmidt, y nunca mejor expresado que en el caso de Yasmina, que ha enunciado desde el fondo de su alma el alma de Federico y de Ángel, de Aurelio, de Gloria y de Juan Ignacio, que los ha convertido en luz desde el escenario y que ahora es ella la que enciende la llama, la que dibuja las caligrafías, la que musita sobre el papel su propia entonación de la belleza.

Los versos que nunca os dije, de Yasmina Álvarez Menéndez, es un libro que sabe a infancia encantada y a juventud eterna, que brota del la fuente del agradecimiento y que honra a la fuente de la vida. Sabe a padres, a amores, a fogatas cómplices y benevolencia. Es cosa de las raíces y de las alas, canta el resplandor de lo sencillo, es breve y es infinito, tenue y persistente, como las ondas del agua en el estanque y como el aroma del siempre de las rosas.

Camino despacio entre los días
como si nunca dejara de llover,
como si cargara con todas las tormentas
en los bolsillos...

Entonces saco un verso y lo enciendo.

... Dejad que se consuma en vuestros labios.

La palabra de Yasmina es una ofrenda. A él, a ellos, a ti, a nosotros. De inmediato nos reúne y nos convoca, nos busca y nos valora. En su yo está siempre el como un puerto de buen retorno, un Eunosto de amor, de amistad y simpatía tan sinceros, que nos conquista de inmediato y nos envuelve en el delicado cendal de su intención:

Hoy...
que me embarco en tus ojos
(quiero ver los mares que tú ves,
mirar como tú los miras).

Hoy...
que escucho tu voz y me convierto
en página en blanco
para llenarme de ella y que me escribas la vida.

Afortunados los amigos de Yasmina, afortunados su familia y sus amores por tenerla cerca, por compartir con ella el pan, el vino y la tarde. Afortunados nosotros, sus lectores. Afortunada yo, que gracias a su impulso siempre generoso, pude leer Los versos que nunca os dije mirando por la ventana las nieblas de los Andes.

María García Esperón
Hotel Quito
15 de noviembre de 2018