5 jun. 2012

Miser Catulle


Miser Catulle, desinas ineptire,
et quos vides perisse perditum ducas.
Fulsere quondam candidi tibi soles,
cum ventitabas quo puella ducebat
amata nobis quantum amabitur nulla.
Ibi qua multa tum iocosa fiebant,
quae tu volebas nec puella nolebat.
Fulsere vere candidi tibi soles.
Nun illa iam non vult: tu quoque impotens noli,
nec quae fugit sectare, nec miser vive,
sed obstinata mente perfer, obdura.
Vale, puella. Iam Catullus obdurat,
nec te requiret nec rogabit invitam:
at tu dolebis, cum rogaberis nulla,
scelesta, vae te, quae tibi manet vita?
Quis nunc te adibit? Cui videberis bella?
Quem nunc amabis? Cuius esse diceris?
Quem basiabis? Cui labella mordebis?
At tu, Catulle, destinatus obdura.

Pobre Catulo, deja de hacer simplezas,
y lo que ves que ha muerto ten por perdido.
Lúcidos soles te brillaron por día,
cuando ibas donde te llevaba la niña
que amamos cuanto ninguna será amada.
Allí esas muchas fiestas se hacían entonces,
que tú querías y la niña no odiaba.
Lúcidos soles, en verdad, te brillaron.
Ella hoy no quiere ya; tú no quieras, débil,
ni a la que huye persigas, ni pobre vivas;
pero con mente firme resiste, aguántate.
Adiós, la niña. Ya Catulo se aguanta,
ni ha de pedirte ni rogar si te opones.
Mas sufrirás tú, cuando no seas rogada.
¡Ay de ti infame! ¿Qué vida a ti te queda?
Hoy, ¿quién irá a ti? ¿Quién te verá bonita?
¿A quién, hoy, amarás? ¿De quién se dirá que eres?
¿A quién besarás? ¿A quién morderle la boquita?
Pero, Catulo, tú decidido aguántate.


Versión de Rubén Bonifaz Nuño