15 mar. 2014

Flor y canto para Copo de Algodón: el sueño de David García Hernández se hace realidad

 El sueño de David García Hernández se hace realidad en el Antiguo Palacio del Arzobispado



Hablar del compositor David García Hernández es hacerlo del inmenso corazón de México. Su creatividad y su tesón han dado un fruto esplendoroso, que es el Concierto Escénico Flor y canto para Copo de Algodón. David ha inundado de música el antiguo palacio del Arzobispado y ahí, en el lugar sagrado del Colibrí de la Izquierda, el solar Huitzilopochtli, se escucharon las notas y se oyeron las palabras para entregar a los niños una visión fresca y entrañable de la Conquista de México.



El bello patio del Arzobispado dio cabida a 350 personas. Muchos quedaron fuera pues fue imposible albergar a todas las personas que la simpatía y el talento de David han venido congregando. Cada uno de sus conciertos es un viaje al sentimiento y en particular, es el personaje de Copo de Algodón el que ha venido paso a paso caminando sobre sus sandalias de niña azteca para hacer sentir su flor y su canto, su conciliación, su esperanza.


La soprano Marisol Martínez nos hechizó con su interpretación del tema principal de Copo de Algodón. "Blanca flor de la mañana", llama David a Tecuixpo Ixtlixóchitl, y como una flor blanca Marisol cantó en castellano y en náhuatl.


Un equipo tan ilusionado y profesional acompaña a David en esta aventura: su esposa, la productora Paola Benítez, la directora escénica Mireya Sánchez y los actores Érik Enríquez, Giuliana Vega, Jorge Esquinca, Roberto Barranco y Alonso Gálvez.

La propuesta de David derrocha encanto y conocimiento. La visión de la historia de México que vemos acontecer arropada en su música no presenta vencedores ni vencidos sino un juego de equilibrios, un encuentro tan gozoso como triste, donde si hay mucho que lamentar hay también mucho que valorar, mucho que construir. El trabajo de dramaturgia de José Luis Echeverría contribuye a dar una impresión de ligereza al conjunto, fácilmente comprendido por los niños, a quienes se apela a través de multitud de detalles, siendo quizá el más importante la presencia del xoloitzcuntle Xólotl.


Un personaje entrañable es Don Goyo, a quien da vida verdadera Érik Rodríguez. El espíritu del Popocatépetl se transforma en este cálido anciano que sin dejar de sonreír se conduele del destino trágico de Cuauhtémoc y Cuitláhuac, se enternece con la pequeña Copo, se divierte con el humor de los conquistadores Alvarado y Cortés y dialoga con el autor-pianista, David García en un delicioso juego creador-personaje.




Mención especial merece el "pequeño David", el títere que representa al compositor, quien afirma poseer corazón de niño y lo demuestra en sus creaciones y su sonrisa.

El tratamiento que esta flor y este canto de David García otorgan a los conquistadores españoles es también mirada renovadora. Con una nota de humor se pone énfasis en la admiración que las cosas de la Gran Tenochtitlan causaron en los soldados de Hernán Cortés, el conflicto bélico se resuelve de manera ágil, sin negarlo por un lado ni atizar rencores por el otro.


 

Vemos aparecer a una Copo de Algodón convertida en Doña Isabel Moctezuma ponderando la belleza de nuestras dos tradiciones a través del tesoro de las palabras. Náhuatl y castellano trenzados en lo que somos: amor, como dice el personaje al final, como no cesa de decir David García a través de su música y como todos los reunidos en el Palacio del Arzobispado, en el hogar del colibrí de la izquierda, el azul Huitzilopochtli de nuestro cielo, sentimos al formar parte de las flores y los cantos para Copo de Algodón.


Como un personaje más, este infinito y eterno, el Sol hacía su aparición cada vez que el viento levantaba la lona que cubre el patio del edificio. El Quinto Sol, que se asomaba a ver y participar lo que ahí sucedía. Con su amabilidad característica, David García nos agradeció a Ediciones El Naranjo y a mí el haber publicado la historia de Copo y me invitó a decir unas palabras. La emoción me dejó concluir con los versos del poeta azteca, adaptados a este tiempo y a este lugar, a esta ciudad in atl in tepetl, a este canto y a esta flor:

Haciendo círculos de jade está tendida la ciudad
irradiando rayos de luz, cual pluma de quetzal, está aquí México.

Con nuestras flechas de música
Con nuestros escudos de palabras
está existiendo la ciudad.
¡México-Tenochtitlan subsiste!
¡Viva México-Tenochtitlan!
¡Viva por siempre Copo de Algodón!





Galería de fotos