7 jul. 2013

Santiago Montobbio y Los soles por las noches esparcidos

Foto: Anna Xalabarder

ESCRIBO SOBRE ESTE ACANTILADO DE TU RECUERDO O SOBRE EL ÚLTIMO MAR DE MI NOSTALGIA. Escribo hacia ti y con la sombra a cuestas, o escribo triste, o escribo libre y sin dirección precisa pero hacia la vida y hacia ti y hacia la única vida que eres tú para mí, una vida secreta y última, la más verdadera, la más honda, la más fresca.
Santiago Montobbio. Los soles por las noches esparcidos.


Santiago Montobbio ha publicado su más reciente libro en la colección El Bardo de Barcelona. Los soles por las noche esparcidos es, como el anterior, La poesía es un fondo de agua marina, un misterio en que los lectores de habla española en el siglo XXI pueden atestiguar cómo el mundo, su mundo, nuestro mundo, está floreciendo en la palabra de un poeta.

Santiago tiene una formación lectora exquisita, pero sus poemas no surgen de los libros, ni de las escuelas, ni de los grupos... Los poemas de Santiago brotan de su interior, como las religiones reveladas han nacido del interior del hombre. Manan sin cesar en estos dos libros, estrellas gemelas que recogen la respiración poética de su autor en 2009 y que constituyen desde muchos puntos de vista un momento auroral en la poesía.
En la Poesía.
En esa que es la otra cara de la Profecía, que nos vuelve antiguos peregrinos de verdad, que nos esculpe un futuro de sentidos, que nos lleva a leer los versos en la página como un friso sagrado en el que puntos y comas y vocales todas son oráculo.

Oráculo. Lugar de la palabra. Los libros de Santiago poseen esa connotación de necesidad. Necesitamos leerlos. Como el poema de Parménides o los versos del Dante o los poemas de Borges o Muerte sin fin de Gorostiza. Porque son la verdad. Porque nos hipnotizan e inician en realidades trascendentes, porque nos guían por delicados laberintos, porque nos llevan al infierno sin dejar de arder en el amor que mueve al sol y a las estrellas.

Hay quienes dicen que Montobbio es un gran poeta. Hay quienes dicen que Montobbio es el poeta del siglo XXI. A él no le importa ni el "un" ni el "el" porque su definición no es lógica sino infinitamente más rica que la lógica, porque está situado en la boca de la fuente del logos o él mismo es esa fuente y lo supo verso a día en esos días y esos versos de 2009 en el que todo momento fue para él poético y así quedó escrito.

El último poema de Los soles por las noches esparcidos es el número 437. Pero son 438 poemas. El último, el 438, se encuentra en la mitad del libro sin que esto constituya un artificio literario, pero sí un certero golpe de infinito. Es el último poema, escrito el 24 de abril de 2009, pero no escrito (aunque brotado) el 21 de marzo. El arte es misterioso, ha dicho Santiago. La música es la misteriosa forma del tiempo, ha dicho Borges. Y en estos libros gemelos el poeta  le ha dado al tiempo su forma misteriosa en la música clara y sencilla de su habla.

Decían muchos en los años noventa del siglo pasado que este, el XXI, sería espiritual o no sería. En un horizonte desesperanzado donde la superficialidad se marida con el culto al dinero, desde el fondo de su agua marina hasta las estancias nocturnas donde arden soles apasionados y divinos, la poesía de Santiago Montobbio nos destina al Amor y a la Belleza. Nos humaniza y escucha y nos hace hablar, amar y dolernos. Porque la poesía de Santiago Montobbio es humana con mayúsculas y nada de nosotros le es ajeno. (María García Esperón)