6 sept. 2012

Oto y Oli, de Asunción Carracedo



Oto y Oli
Texto: Asunción Carracedo
Ilustraciones: Salvasilva (Salvador Silva Alonso)
Amigos de papel
León, España, 2012

Gracias al amor siento al alma de bulto, la toco.
Miguel de Unamuno

Asunción Carracedo ofrece a través de su sello editorial, Amigos de papel, este volumen que continúa las aventuras y el carácter de un adorable monstruo llamado Oto, protagonista de su primer libro. Con un lenguaje directo, sencillo y muy alegre, permeado de emociones, la autora leonesa pone en la biosfera de la literatura infantil un tópico difícil: el rechazo social a quien es diferente y las reacciones que ocurren en el interior de quien es rechazado.

El texto nunca abandona el tono lúdico al dibujar la nueva situación por la que atraviesa Oto y las nuevas reflexiones que le ocasiona: en su entorno irrumpe la amistad, en la figura de Oli, otro monstruo tan grande como él, aunque de otra coloración, pues si Oto es marrón, Oli es blanco como la nieve de las montañas. Ambos tienen un origen común, las cuevas de las Montañas Chispeantes, donde crecieron juntos y debieron separarse; pero en ambos existe el anhelo de reinstaurar ese paraíso perdido y Oli visita a Oto en la ciudad, donde vive el monstruo. La prosa de Asunción Carracedo tiene un talante poético y sabe dar vuelta a la llave que causa la magia de las palabras en el momento preciso. El importante momento del abrazo del reencuentro es descrito con imágenes originales y frescas, muy próximas al imaginario de los niños:

"Así, juntos y abrazados, parecen un batido de chocolate y nata o un café con leche a medio revolver.
Sonrisas y abrazos...
¡¡cuántas sonrisas y cuántos abrazos!!
Más sonrisas y más abrazos
y todos son...
monstruosos y cálidos".

La cercanía natural que la escritora tiene con los niños le otorga una preciosa facultad: la de describir los hechos cotidianos con los colores y la mirada de la infancia. Asunción mira a través de los ojos de su niño esencial y esto pone en sus manos la varita mágica de los cuentos de siempre. Esta autora cree en lo que está escribiendo y logra que sus personajes salten de las páginas a la realidad. Oto es. Oto existe. Siente amor. Amistad. Tiene el alma de bulto como diría Unamuno y cuando se siente solo sueña a un amigo y el amigo aparece, con su abrazo, su calidez, sus dudas y sus miedos compartidos:

"-Pero si no saben quién soy, cómo me llamo, qué es lo que quiero -insiste molesto OLI- no les hemos atacado, ni les hemos hecho daño. Ni siquiera nos los hemos comido, ni estrujado con las manos.
-Nos rechazan por nuestro aspecto, que es diferente al suyo -repite cabizbajo OTO.
-Y, ¿eso es malo? -pregunta de nuevo OLI".



En el trayecto que hacen los dos monstruos a través de la ciudad y la deliciosa visita al zoológico, la autora vierte un mundo de valores de urbanismo, civilidad, ecología, nutrición, respeto por la vida animal, armonía con la naturaleza. En un párrafo brillante introduce palabras de su creación para poner en la existencia del libro aquello que todavía no existe en el mundo cotidiano pero que es necesario para alimentar a los seres de su mundo de creación:

"Las risipavías, que dan energía y alegría, entre todos. Una a cada uno. Los catolimones para curar los chichones y las sandianjas que aclaran la garganta para el gran oso goloso..."
Las ilustraciones de Salvasilva están entrañablemente unidas al espíritu del texto. Colores cálidos, texturas que brindan la sensación del pelaje de los monstruos, ojos animados que miran a su objetivo y a veces fuera del texto, directo al corazón de los lectores. Como viene sucediendo en el género del libro-álbum, del que Oto y Oli es un ejemplo espléndido, la ilustración impone su dinámica y en la parte final ofrece un texto dentro del texto en forma de una hoja de periódico que dispara la imaginación de los niños y tiende caminos nuevos.

Asunción Carracedo y Salvasilva han hecho un libro con el alma de bulto. Uno de esos libros que solamente pueden hacer quienes como Oto y Oli sienten amor. Y amistad. (María García Esperón)