13 sept. 2012

32 maestros y una tarde mágica

Con los maestros Horacio García y José Luis Trueba, grandes de la
difusión de la ciencia y la cultura en México
Como parte de las actividades de formación y actualización del Programa Nacional de Lectura (PNL), la Dirección de Bibliotecas y Promoción de la Lectura organizó del 10 al 14 de septiembre el 8º Encuentro Nacional de la Estrategia de Asesoría y Acompañamiento.

A través de Tania Sánchez Vázquez recibí la invitación que me extendió la Dirección de Bibliotecas y Promoción de la lectura para participar en un encuentro con 32 maestros de todo México.

7 libros como las 7 cajas de China fueron rifados entre los asistentes

Fue magia pura, embrujo de la palabra y viaje en el tiempo y en el sueño. Muchos de esos docentes ya habían leído Copo de Algodón, con algunos, como con Nidia, del estado de Hidalgo, ya nos habíamos encontrado si no en otra vida, el año pasado cuando el estado me invitó a través de Ediciones El Naranjo a presentar mi literatura, abriéndome su corazón generoso.

Con mi amiga Nidia, del estado de Hidalgo
Copo de Algodón, que forma parte de los Libros del Rincón, ya había hecho el trabajo y me había otorgado la amistad de personas valiosísimas, como Carmen, de Colima, quien dijo haber encontrado el libro y vivido emociones profundas en sus páginas, llegando a afirmar en el curso de la charla, que ese libro tenía alma.

Con Carmen, y toda la emoción
Fueron dos horas y en dos horas pasan tantas cosas, imposibles de reseñar, sino de intentar atrapar al vuelo para guardarlas en la red de la memoria. Poder hablar ante ese auditorio de maestros del libro de poesía Tres veces tres la mar, de Pedro Villar, que estaba a unos pasos, en la mesa donde prometían sueños los libros del rincón de este año, y contarles la historia de su autor, un poeta español comprometido con la palabra, que cuando vino a México le entregó su corazón y que ve ahora realizado su sueño, al aquilatar como lo ha hecho la importancia y la belleza de que su poesía, tan sincera como hermosa, pueda llegar a tantos niños de este país que ama como propio.

Leí un capítulo de la novela Mi abuelo Moctezuma

Es difícil de explicar lo que se siente al ascender en espirales de palabra y conectar con algo muy divino y muy humano, con ese lugar que para los aztecas era la casa de las flores, de donde nos vienen los cantos. Gracias a esos 32 maestros, la tarde del 13 de septiembre de 2012, la Ciudad de México volvió a tener círculos de jade, como en el mundo de Copo de Algodón. (María García Esperón)