23 oct. 2011

La Juventud y la Mar, un premio que no termina: Alain Zaragoza


La Juventud y la Mar con el Secretario de Marina Marco Antonio Peyrot
 en 2003. Alain es el segundo, de derecha a izquierda en la fila superior.
La Juventud y la Mar
Un premio que no termina


Mi nombre estaba allí. Salté. Brinqué. Renací.
(Alain Zaragoza) 


En 2003, el joven Ludwig Alain Zaragoza Álvarez fue ganador del III Concurso La Juventud y la Mar, por el estado de Michoacán. Este certamen convocado por la Secretaría de Marina de México ha venido suscitando múltiples vocaciones literarias entre los jóvenes de México y afianzando valores importantes, de convivencia y expresión. La voz de la juventud, su voz escrita es atentamente escuchada por la instancia organizadora que valora cada una de las letras que son confiadas al concurso. 
Quien esto escribe ha sido jurado dos veces y ha sido una oportunidad excepcional el escuchar esas voces leídas. Enterarme, como en el caso presente, que uno de esos jóvenes ha extendido en el tiempo el impulso del Concurso, una enorme satisfacción. Ludwig Alain ha fundado en red social una comunidad de ganadores del Premio para hacer un seguimiento de todos aquellos que han sido tocados por las olas del concurso La Juventud y la Mar. Sobre esto y la trascendencia de un premio que no termina, hemos conversado Alain y yo por correo electrónico en una tarde de octubre. (María García Esperón)

Los días posteriores a aquel momento fueron un motor que hasta ahora no ha terminado. Es continuo, ubicuo, metafórico y humorístico. Me dio todas las herramientas para diseñar mi lanzadera espacial a mi primer sueño logrado. Me dijo al oído: ves y tú que no creías.


En 2003 fuiste ganador del Premio Nacional La Juventud y la Mar por el estado de Michoacán. ¿Podrías hacer memoria y narrar lo que sentiste entonces, al enterarte que ganaste, al ir a la ciudad de México, al recibir el premio y viajar a Veracruz?

Es un honor y un gusto compartir lo que fue El Concurso de ensayo literario "La Juventud y la Mar" con usted. Respondiendo a sus preguntas aquél día en que ingrese por vez primera a la página de internet donde se publicaron los resultados de la convocatoria nacional, sentía frío, producto de dos situaciones: de la arquitectura del lugar donde me encontraba (un edificio del centro histórico de la ciudad de Morelia antes ex-convento hoy la Biblioteca Pública) y de la intriga por saber qué lugar ocuparía. Jamás había ganado un concurso nacional incluso no creía en "ganar" pero me di cuenta que no bastaba con creer, era soltar esa chispa que nos hace escribir, que nos hace decir y exponer tantos mundos en un solo párrafo.

Mi nombre estaba en allí. Salté, brinqué, renací. Al primero que le dije con lágrimas en los ojos fue a mi padre, Adrián Zaragoza Tapia, todo el impulso durante mi redacción y mi mayor crítico. Los dos llamamos a mi mamá. Los días posteriores a aquel momento fueron un motor que hasta ahora no ha terminado. Es continuo, ubicuo, metafórico y humorístico. Me dio todas las herramientas para diseñar mi lanzadera espacial a mi primer sueño logrado. Me dijo al oído: ves y tú que no creías.

Conocí y fue todo un honor conocer a los demás ganadores del país, eramos más jóvenes que ahora por supuesto pero nos unía una sonrisa que se trasmitía a los demás acompañantes. Todo uniformado de la secretaría fue muy amable, muy cercano, muy atento. Mi madre tan emocionada obteniendo videos, fotos, anotando en su libreta otros detalles. Todo se nos pintó como arcoiris en la vida cuando vestimos los uniformes que nos regalaron (que aún conservo) y visitamos en una posada Los Pinos con el presidente de entonces Vicente Fox entre otras personalidades que nos abordaron durante el evento. Tenemos sólo una foto dentro de los Pinos con el presidente pero un video inborrable en nuestras memorias del momento en que estrechó su mano y nos sonrió, ya con su voz grave y su altura destacada. Eramos todos entes apolíticos; en ese momento no había PRI, PAN PRD había cosecha de logros, había motivación, había fiesta mexicana, había atole con sabor a éxito pero aún se estaba preparando, como hasta ahora lo seguimos preparando.

En Veracruz un norte trató de desvincular la emoción y la gran travesía por la ciudad de México. Nuestro camión tuvo que zigzaguear las curvas arenosas que surgieron fruto del viento continuo, pero al llegar la música, la disciplina naval, el sol y nuestros aplausos sobrepasaron el clima antagónico, enemigo de la calidez de una suma de logros nacionales.

¿Cómo influyó ese premio en tu vida?

El premio de la Juventud y la Mar 2003 por el hermoso Estado de Michoacán fue la primer piedra del proyecto arquitectónico futuro de mi vida. Aún sigo recordando con el mismo entusiasmo y alegría cómo se siente regresar al cultivo y observar los frutos de tu trabajo materializados en este premio que creo yo fue hecho de uranio, porque no se acaba la energía radioactiva que nos produce en la vida. Me interesé más por temas nacionales e internacionales, había una expresión de responsabilidad futura también. No era sólo recibir el premio y colgarlo en un nicho de la pared! Había que traducirlo y en mi caso fue hacia las organizaciones sociales en donde encontré el nido de ideas que trabajaban en beneficio de muchas y muchos.

Con mis amigos de India Anshul Aggarwal y Wrik Barman.
Inauguración HPAIR 2011 en Seúl.
Ahora estudio la licenciatura en Relaciones Internacionales en la Universidad Nacional Autónoma de México, en su Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Creo que mis colegas y amigos de la SEMAR de 2003 junto al premio que recibí me mostraron la luz de nuevos retos, ahora esos retos los hago a nivel internacional también. Hace un par de meses fui seleccionado como único delegado de México y representante de la UNAM para el Proyecto de la Universidad de Harvard en Relaciones Internacionales de Asia 2011 (HPAIR 2011). El evento fue realizado en Corea del Sur y cuando tome el avión hacia Incheon (a media hora de Seúl, Corea del Sur) recordé mi primer piedra y el texto que escribí donde una tortuga se zambullía por los océanos y momentos del mundo adquiriendo experiencia del mismo. Era yo, no la tortuga el que se zambullía hacia el Lejano Oriente.

Jamás olvidaré el apoyo de mi familia, el beneplácito de recibir un primer lugar de manos del Secretario de Marina Marco Antonio Peyrot, y sobre todo ese motor que no se ha frenado hasta el momento y que va por más, con la responsabilidad de un país en los ojos del mundo. Debemos formar una comunidad con todos aquellos ganadores, mujeres y hombres que escribieron un momento perdurable para crear redes y lazos futuros e influir en las actividades literarias posteriores de los mismos. No puede terminar en la pirámide mas alta con el saludo al presidente en turno, debe obedecer a un camino más largo donde podamos compartir textos, ideas y nuevos retos. Publicar nuevos textos, ser una comunidad confiable y responsable frente a los que representamos.

¿A qué obedeció tu iniciativa de crear el Grupo Premio Nacional La Juventud y la Mar en red social? Háblanos también de la respuesta que ha tenido tu convocatoria.

A la fecha hemos recibido 20 miembros únicamente pero si sumamos todas las generaciones podríamos hacer incluso un "Congreso de ex compañeros de la Mar- hacia donde vamos". Es poco el espacio y el tiempo para reiterarle mi agradecimiento de haber recibido con su invaluable tiempo mi correo, ahora ojalá pueda conectarnos con los ejes del proyecto para que vean lo que estamos haciendo y lo que nos falta por hacer. Un abrazo escritora María García Esperón, y no me detengo en decirle cuánto aprecio le tengo porque usted ya es un camino de logros.

Ludwig Alain Zaragoza Álvarez
@alainzaragoza twitter
alainzaragoza.blogspot.com
FCPYS UNAM
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