24 ago 2010 | By: María García Esperón

Las causas de Borges, en su cumpleaños





Los ponientes y las generaciones.
Los días y ninguno fue el primero.
La frescura del agua en la garganta
de Adán. El ordenado Paraíso.
El ojo descifrando la tiniebla.
El amor de los lobos en el alba.
La palabra. El hexámetro. El espejo.
La Torre de Babel y la soberbia.
La luna que miraban los caldeos.
Las arenas innúmeras del Ganges.
Chuang-Tzu y la mariposa que lo sueña.
Las manzanas de oro de las islas.
Los pasos del errante laberinto.
El infinito lienzo de Penélope.
El tiempo circular de los estoicos.
La moneda en la boca del que ha muerto.
El peso de la espada en la balanza.
Cada gota de agua en la clepsidra.
Las águilas, los fastos, las legiones.
César en la mañana de Farsalia.
La sombra de las cruces en la tierra.
El ajedrez y el álgebra del persa.
Los rastros de las largas migraciones.
La conquista de reinos por la espada.
La brújula incesante. El mar abierto.
El eco del reloj en la memoria.
El rey ajusticiado por el hacha.
El polvo incalculable que fue ejércitos.
La voz del ruiseñor en Dinamarca.
La escrupulosa línea del calígrafo.
El rostro del suicida en el espejo.
El naipe del tahúr. El oro ávido.
Las formas de la nube en el desierto.
Cada arabesco del calidoscopio.
Cada remordimiento y cada lágrima.
Se precisaron todas esas cosas
para que nuestras manos se encontraran.


"Pero sería mejor cambiar el último verso. ¿No sería mejor que nuestras manos se buscaran? ¿No sería mejor? Para encontrarse tienen que buscarse; porque si no no tiene ningún valor. Tocar una mano casualmente no vale nada". (Borges. Conversaciones con Antoio Carrizo. Julio-agosto 1979)



Jorge Luis Borges
Las causas
Voz
María García Esperón
Música
L. Einaudi
MMX
23 ago 2010 | By: María García Esperón

Na metá'l camín, de Aurelio González Ovies



Toi na metá'l camín, con muncha suerte y llanzando mui pelo alto los caprichosos daos de la fortuna, nel centru'l recorríu. Miro p'atrás, lo que ye remordeme, nun me remuerde nada; de lo qu'arrepentime, de nada o de bien poco m'arrepiento. Dexaría unes coses pa más tarde. Allargaría meses, borraría selmanes, rompería unos díes, voltiaría unes feches, sacaría-y más partíu a lo que sé qu'acaba... Dalgún alcuentru pondríalu n'otru tiempu, nel mesmu sitiu. Con dalgunos porqués discutiría abondo. D'abondes situaciones arrancaría'l fondu. De munches circunstancies afogaría l'aire... Y a más d'una hestoria cambiaría-y el final, non el principiu:
22 ago 2010 | By: María García Esperón

Llabios que contábenme cuentos


Llabios que contábenme cuentos, hestories y llendes enantes adormeceme, pa qu'aprendiera a llevantame con ganes y soñar a deshora, y besábenme siempre al apagar la lluz y respondíen siempre cuando llamábalos y alcontraben una palabra dulce y cariñosa siempre y aconseyábenme siempre y esperábenme siempre y siempre-yos pregunto entovía y escúchenme siempre como si me lleeren el pensamientu y contéstenme siempre, como siempre:
Mande-y que me contiara

un día de la so infancia:

cirigüeña, anisinos, manzanilla,

llantana. Corrigüela, xilgueros,

grillos, muérdagu, tréboles,

xabugu, maraviyes, espliegu,

milenrama. Llibélules, llimiaos,

ortigues, acederes, regatos,

topos, ñeros. Y una gatina

roxa que morrió tras parir

a la sombra d'agosto,

nel prau la pumarada.

(C) Aurelio González Ovies
La Nueva España, 14 de febrero de 2007
Voz: María García Esperón
Música: Yiruma
MMX
20 ago 2010 | By: María García Esperón

Al mirar p'atrás, de Aurelio González Ovies



Miro p'atrás. Palpo'l vértigu, ciégame la polvorea que llevanta'l trotiar cansín y rápidu de los años, atraviésaseme na garganta un ñudu amargu. Echo números. Nun me salen les cuentes. Echo cuentes, sóbrenme números. Nun santiamén pienso: nun voi esperar nada colos brazos abiertos, nin una fecha, nin un nome, nin enxamás tampoco más promeses, porque cuando s'espera munchu tiempu, cuando s'alcanza dalgún suañu -sabréislo bien vós- la ilusión ye tan floxa, que los brazos, ensin querelo, zárrensete. Pero hai que siguir, p'alantre, pa ellí onde nun ye seguro nada. Mirar p'atrás nun val namás que

pa revolver no muerto...

(C) Aurelio González Ovies
La Nueva España, 14 de febrero 2007
Voz: María García Esperón
Música: Yiruma
MMX
19 ago 2010 | By: María García Esperón

Literatura infantil en la Cátedra Colombia-México


En la Cátedra Colombia-México, a la que invita la Sociedad de Exalumnos de la UNAM y que tendrá lugar del 24 de agosto al 23 de noviembre de 2010 en la Universidad Nacional de Colombia, entre otros interesantes temas, se tocará el de la Literatura Infantil en México y en Colombia: los proyectos editoriales para los niños, a cargo de Mario Rey, de la Universidad de la Ciudad de México y Carmen Elisa Acosta, de la Universidad Nacional de Colombia.

Informes al correo: carbarri@hotmail.com

Las alegrías de Donaire




Y me desperté llorando...

Y me consolé enseguida

por encontrar la marea

con su luna aún encendida.


Letra y cante: MGE
Baila: Gabriela
Foto: Julieta
Teatro Santa Ana, San Miguel de Allende.
Agosto 2009
18 ago 2010 | By: María García Esperón

Mi Luna Flamenca: baile, cante y poesía



Una nueva aventura a través del flamenco, en este nuevo encuentro llamado Mi Luna Flamenca.
Ángela García, la Yerbabuena, Maridel García "Triana", Alfredo Enríquez y Alejandro el Niño en la temporada de verano del Teatro Santa Ana de San Miguel de Allende, Guanajuato.


Tigres de la otra Noche en la venta nocturna del FCE

Foto: loquehacealejandromagallanes.blogspot.com


El próximo jueves 26 de agosto los Tigres de la otra noche, con ilustraciones de Alejandro Magallanes, y yo estaremos de 4 a 6 PM a la caza de los lectores infantiles y no tanto en la Venta Nocturna del Fondo de Cultura Económica, en la Librería Rosario Castellanos del Centro Cultural Bella Época. 


16 ago 2010 | By: María García Esperón

Kaléidoscope, de Jean Dif




Kaléidoscope


02
 Je fus banquise orpheline
 Cést froide la ville
 et la mort nuages
 flaques de neige
 pierres de glace

 Qui sait prise la promise
 soeur des folles d'aimer
 l'absence creuse
 qui m'est chevet

 Miroirs de l'ombre
 lampes de mon bûcher
 qui multiplient
 mon merveilleux

Je fus parole de roi



(C) Jean Dif
Kaléidoscope
Editions Encres Vives
Voix: María García Esperón
Musique: Yiruma
MMX

La vida es el texto de textos: Guillermo López Acevedo

Guillermo López Acevedo es un escritor, editor, educador, humanista colombiano. Tuve la fortuna de que fueran él y Rosa Adriana Buriticá quienes editaran mi libro Las cajas de China... y a propósito de las letras que se dirigen a los jóvenes y niños nos conocimos personalmente en mi añorada Bogotá e iniciamos una amistad que atraviesa cordilleras. En estos días nos hemos reunido a través de la red para hablar de educación, libros y de su muy exitosa novela para chicos, Naturalmente. (MGE)


La vida es el texto de textos

"Lo único que puede uno transmitir es el amor por el conocimiento, 
contagiar a sus estudiantes por el gusto de aprender; 
que comprendan quizá, que la cultura es algo por hacer, 
que en efecto, educar es un pensar acompañados"
(Guillermo López Acevedo)


¿Qué te llevó a escribir literatura infantil y juvenil?

Mi propia vida de niño y adolescente, ha sido la razón de ello, me explico: tuve la fortuna –en un sentido-, y la dificultad de pasar por unos diez y seis colegios (ninguno pasó por mí, si acaso unos dos maestros) durante todo mi proceso educativo, que fue más bien autodidacta que otra cosa. En este sentido, no solo viví muchas incongruencias del sistema, sino las terribles equivocaciones de los adultos especialmente con los niños. Rara vez los escuchaban y casi siempre los condenaban, cuando no los castigaban físicamente. “Crónicas de un maestro de escuela” (está en producción).


¿Qué papel ha desempeñado la poesía en tu vida?

En principio un papel marginal, tal vez algunas rimas en el colegio, y poco a poco fue haciendo parte de mis días, especialmente por boca de mi padre, quien escribía continuamente y me leía sus creaciones o la de algunos autores como Homero, Neruda o Benedetti. Escribí a partir de los doce años algunos versos que no me terminaban de agradar. Así como alguna música, la poesía requiere de un estado especial de ensoñación, que puede estar impulsado por cualquier emoción frente a la vida: el texto de textos.


¿Qué es lo más importante que enseñas a tus estudiantes?

Considerando la experiencia, no hay nada que uno pueda pretender enseñar a nadie, que ese alguien no quiera o se interese por saber. Cada quien se prenda de una idea, de lo que le atañe a su necesidad e impulso inmediato y vital. En este sentido, lo único que puede uno transmitir es el amor por el conocimiento, contagiar a sus estudiantes por el gusto de aprender; que comprendan quizá, que la cultura es algo por hacer, que en efecto, educar es un pensar acompañados, y para ser creadores, naturalmente. Bueno, podría añadir, sin embargo, que la vida es el primero de todos los aspectos a comprender y afirmar, y la naturaleza como un excelso regalo dentro de ella, espejo en el que nos deberíamos mirar más menudo.

¿Qué es lo más importante que te han enseñado tus alumnos?

Su espontaneidad y sabia locura, su imaginación sin límites, y su natural sentido libertario.

¿Qué sientes cuando has acabado de escribir un libro?

Es una extraña mezcla de sosiego y distensión, inmersas en una silenciosa gratitud. Una tormenta que amaina y da paso lento a un nuevo despertar. No se está en paz, hasta su culminación.

De los libros que has leído, ¿cuál es tu favorito, cuáles son tus amores-libros?

Pienso que en cada momento de la vida, uno se encuentra libros con los que se conversa de manera singular: de niño tuve los versos y hermosas fábulas de Rafael Pombo, (poeta colombiano), de joven Las Aventuras de Nils Holguerson, y luego El principito, y la saga de Julio Verne entre otros. Me agradan sobremanera las biografías de mujeres como Frida Kalo, Virginia Wolf; y podría citar todas las plumas que han abanicado mi alma en momentos y lugares cruciales. En Sinhué el Egipcio de Mika Waltari, me impresionó su canto a la soledad. Sin embargo, un libro sobre el que vuelvo una y otra vez es: La importancia de vivir de Lin Yutang.

Y de los libros que has escrito, ¿cuál es tu consentido?

Naturalmente. En literatura infantil es el primogénito.

He sabido que tu libro Naturalmente es muy leído en Colombia. Platícanos un poco de él. ¿Cómo nació, en qué te inspiraste, cómo lo han recibido los lectores, qué satisfacciones te ha traído?

A raíz de mi experiencia en educación, tuve la oportunidad de trabajar con párvulos (niños entre 4 a 6 años) con los que intenté dar “clases”, hasta que descubrí el increíble poder de los cuentos narrados y sobremanera los actuados. Tuve que inventarme historias, ficciones, absurdos, cuentos locos; con los que los niños se divertían mucho, al igual que yo. Así nació Naturalmente, luego de una salida a una granja con ellos. Pero definitivamente, los niños fueron la fuente de inspiración constante.
Hoy veo con beneplácito la gran acogida que ha tenido la historia con los niños. Lo más grato de este suceso, ha sido el encuentro con ellos en diferentes colegios donde han leído el libro. Te hacen preguntas, te miran con sus ojos muy abiertos, ávidos como esponjas que quieren absorber todo. Estos eventos son suficiente.

Del Diccionario de Guillermo López Acevedo

Poesía: es -a mi parecer- la voz más artesanal del lenguaje humano, cuyo vuelo sublime, ensillado sobre las palabras, y estas sobre las alas de la imaginación, crea caminos tapizados de metáforas, para que el viandante que ose hollar con su ser su camino, comprenda que entre luces y sombras, entre incertidumbres y momentos plenos, ella es el más sublime espejo entre la vida y el alma humana.


Juventud: ímpetu desbordado, vitalidad maravillosa pletórica de experiencias y chispazos destellantes, de la cual lastimosamente, empezamos a tener conciencia, cuando ya nos empieza a decir adiós.

Vida: el más grande bien que poseemos, y el primero a proteger y reafirmar. Se hace necesario vivir, por el simple hecho de vivir.

Felicidad: Una quimera, un instante, un momento pleno; y como señala hermosamente Eduardo Galeano en su Derecho al Delirio: “como el ave que canta sin saber que canta, y el niño que juega sin saber que juega”.

Escritura: ¡Un poema!