María García Esperón (Querida Alejandría) sigue a su galardonada trayectoria en la literatura infantil y juvenil con una ambiciosa y lírica novela que reescribe el mito de la Guerra de Troya a través de la vozde Casandra, la princesa troyana condenada por Apolo a predecir el futuro sin ser creída. La narración abarca desde los últimos días del asedio en Ilión hasta su fatídico desenlace en la áurea Micenas. Con el rapto de Helena y su propia maldición como detonantes, Casandra atestigua con desgarradora claridad la muerte de sus hermanos, la profanación de su pueblo y el devastador engaño del caballo de madera. Más allá del desfile de episodios mitológicos, que van desde el rescate del cuerpo de Héctor hasta el sangriento regreso de Agamenón, la obra destaca por su profunda revisión del mito. García Esperón eleva a la princesa troyana por encima de la figura tradicional de la profetisa aterrorizada, erigiéndola en un símbolo de lucidez serena y soberanía espiritual. En lugar de limitarse a gritar advertencias en vano, la Casandra de esta versión habita su don con dignidad, disuelve las fronteras entre vencedores y vencidos al entrelazar su destino en complicidad y amor con Agamenón. Lejos de marchar como una víctima, asume su muerte como una elección deliberada, convirtiendo su tragedia en un acto de libertad frente al capricho de los dioses. Potente, ingeniosa y escrita con una belleza deslumbrante, porque, al final de cuentas, ¿y si la mayor tragedia de Troya no fue la guerra, sino tener la lucidez de ver su final?

