20 abr. 2017

Colegio María Auxiliadora de Bogotá. El sueño posible


Yenny, Pilar, Luz Marina...Un sueño hecho realidad en el Colegio María Auxiliadora
Para Laura Bejarano, que sabe soñar y sabe vivir.
Para Pilar y Luz Marina, que hicieron posible este sueño


Hace poco menos de un año, en mayo 2016, me encontraba en el estado de Campeche, en la idílica población de Palizada durante un encuentro de escritores, cuando recibí un mensaje por tuiter que hizo latir mi corazón con esa fuerza que nos acomete en momentos especiales de la vida.
Era una niña colombiana, Laura, que me decía que estaba en el patio de su colegio, María Auxiliadora, discutiendo con sus compañeras y maestras el final de "Soma: la tumba de Alejandro". ¿Eleni, se encontrará algún día con Alexis? Le respondí con el verso de Aurelio González Ovies que es el epígrafe del libro: "La muerte es la vida en otra parte".

Después tuvimos alguna conversación para lograr una videoconferencia por Skype, que finalmente no pudo realizarse, y yo me llevé las palabras de Laura al encuentro de investigación y docencia que se llevó a cabo en Caucasia, Antioquia, por invitación  del joven poeta colombiano Wilson Pérez Uribe, como una preciosa joya inserta en la conferencia "Una apuesta por los clásicos en Caucasia".

Pasó el tiempo.

En esta vuelta a Colombia con Enlace Editorial, me correspondió acudir al colegio María Auxiliadora por la lectura de mi libro "El remo de Odiseo", que llevó otro de los grupos. Fue la misma Laura quien me hizo saber ayer que yo iría a su escuela. La magia empezó a levantarse y llegó a su culminación al encontrarnos con Pilar, la maestra que inició esta aventura y con Luz Marina, ser sensible como pocos, ambas crecidas al amor y conocimiento de la literatura y que han sabido inculcar en sus alumnas el amor a los libros, a la palabra, a los mejores sueños del ser humano.
Describir lo que vivimos en ese auditorio colmado de bellas e inteligentes jóvenes, lo que dijimos, lo que lloramos y reímos, agradecimos y prometimos, es imposible. Va un abrazo, una lágrima y una imborrable sonrisa en el rostro del alma por este día, 20 de abril de 2017, que fue un infinito regalo y una resplandeciente esperanza.
María García Esperón