4 may. 2012

Tres veces tres la mar, de Pedro Villar y Leonor Pérez

Foto: Pedro Villar, en Cuaderno de Apuntes
Tres veces tres la mar
Pedro Villar
Il. Leonor Pérez
Ediciones El Naranjo.
México, 2012

La poesía del español Pedro Villar es fresca, honda, como un abrazo de mar, juguetona como una ola.
La ilustración de la chilena Leonor Pérez es suave y melancólica, envolvente como la niebla.
Tres veces tres la mar, el libro en el que se han encontrado estas dos entonaciones de la belleza tiene una sola patria: el corazón de la infancia.

El hombre, dijo Kierkegaard, sería metafísicamente grande si el niño lo dominara. Pedro Villar tiene esta capacidad, en su ser de poeta rige su ser de niño, un niño infinito de rumores y de imágenes que encuentra su espejo en la inmensidad del mar. Este sobrio poeta castellano, soñador de romanceros y quijotes despliega su mirada de los seis años, en que sus padres lo llevaron a ver el mar, en versos que nos entregan la raíz del asombro, la voz encerrada en el infinito de la caracola:

Rumores en el agua.
infancia, infancia,
cerré los ojos,
busqué la voz,
hundí mis manos
de sal y playa,
y entre las olas
nacieron las palabras.

Aquí nacer, en este libro apaisado de azules, en estas marineras pinceladas de Leonor, en los rostros de estos niños hechizados de azul, en el ritmo de los caballitos de mar mecidos por las corrientes tibias de todos los orígenes, en esta poesía y en esta infancia, en estas imágenes y en esta sonrisa suave que se nos dibuja al hojear y al leer, al convertirnos en pez y en rumor, en gaviota y en barco.

Que huele a brea, que huele a sal, a vacación y a marea, tres veces tres con Pedro y con Leonor, para llegar al fin con el delfín, al inicio con la pregunta que vara Pedro en la arena de Leonor, que embarca Leonor en la palabra de Pedro:

¿Qué hay en mí si no tengo aves, ni pájaros
ni luciérnagas, ni peces ni el eco de las caracolas?

Un libro para niños como este que trasciende inocencia plena, que descubre  "el silencio en los labios de la mar", (¡que puede mirarle a la mar los labios!), nos lleva de la mano a nuestro propio infinito ser, a nuestra propia metafísica grandeza. A ese tiempo de los orígenes, donde no es la mar, sino donde era la mar, melodía prodigiosa en su sencillez, don supremo de poeta:

Era de niño
de niño era
era la mar...

Tres veces tres la mar acaba de llegar a la playa de nuestros sueños. Nos desemboca a un mar de belleza, nos entrega a los paisajes del estado pleno. Nos restituye a nuestros propios cielos y nos da derecho sobre el azul del mar, que nos pone en las puntas de los dedos.

La mexicana Ediciones El Naranjo ha conjuntado a un gran poeta español, de palabra honrada y necesaria como el pan de su tierra,  con una gran ilustradora chilena que de niña adiestró el vuelo de sus ojos sobre la cordillera de los Andes. El resultado es un libro excepcional en forma y fondo. Afortunados quienes puedan tenerlo entre las manos.
María García Esperón