2 dic. 2012

Una princesa dorada, de Enrique Pérez Díaz



Una princesa dorada

Enrique Pérez Díaz

Para María: hada, princesa y estrella

Era una blonda princesa
con sangre azul en las venas,
un corazón refulgente
que rompía sus cadenas…

 Andaba en su dragón de fuego,
viajando de reino en reino,
buscaba un sueño imposible,
tan eterno como cierto…

 Pero en las noches de luna,
se volvía una gitana,
leyendo la buena suerte,
danzando sobre la fogata.

 Tenía el bosque en los ojos,
de cascabel su sonrisa,
prendido iba en sus labios
un clavel de poesía.

 Pero la dulce princesa,
entre cantos y quimeras,
soñaba un Sol legendario,
que toda su luz le diera.

Esquivo cual horizonte,
su Sol se desdibujaba
y a una luna confidente,
sus cuitas ella contaba.

 Su voz, un trino de aurora,
sus poemas primavera,
su amor encendido siempre,
como el fuego de su hoguera.

 Su amigo el dragón de nieve,
comprensivo la miraba,
¡pobre dragón solitario
que a su propio Sol amaba!

 Con poemas y canciones,
ambos a diario se cuentan,
sus anhelos, parabienes,
mientras escuchan un canon…

 Por eso es que viajan juntos
en un tiempo sin fronteras,
donde el mar parece un cielo
y el estío, Nochebuena…

(C) Enrique Pérez Díaz
Voz: María García Esperón
2012