5 sept 2026 | By: María García Esperón

NAUSÍCAA

 Me llamo Nausícaa y soy la princesa de los feacios. Mis padres son eel rey Alcínoo y la reina Arete. El nombre me lo puso mi abuelo Nausítoo y significa Navegadora. Nausícaa. Mis hermanos son nobles jóvenes que se entrenan en las armas y en la danza y vivimos todos en la vasta  Esqueria, la tierra de los feacios. Ofrecemos sacrificios a los dioses y también ayudamos a los extranjeros, los que se han perdido en el mar, y llegan a nuestra tierra, para que regresen a sus hogares.

Esqueria. La tierra de los feacios. Es la mejor tierra del mundo, y la más feliz, porque es la más generosa.

Yo lo vi. Mis ojos quisieron apoderarse para siempre de aquella imagen. de esos cabellos, de esa figura, labrada como una antigua madera. De esos ojos, suplicantes y tristes, de esa desnudez vestida de sufrimiento, de lucha contra los elementos y contra los dioses. Dijo que se llamaba Nadie.

Los dioses son crueles o inmisericordes. Además, no sufren. Pero tampoco son felices. Los que sufrimos somos los hombres. Los que somos felices somos nosotros, los seres humanos. Y en la frente de ese Nadie, yo vi unas líneas de un sufrimiento tan intenso, que de inmediato sentí la necesidad de ayudarlo y de hacerlo llegar, ¿por qué no, si me llamo Nausíca? a puertos felices.

Adiós, Nadie. Cuando llegues a tu tierra, cuando pruebes la miel del retorno, no te olvides que en la sagrada tierra de los feacios, quedo yo, Nausícaa y que te amo.


María García Esperón

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