(Anabel Sáiz Ripoll)
La vida verdadera se encuentra en la literatura. El epígrafe de Marcel Proust con el que iniciamos la lectura de la nueva novela de Anabel Sáiz Ripoll nos da la clave de lo que vamos a encontrar en estas páginas en las que la escritora y catedrática nos entrega una lección magistral de vida, una síntesis asombrosa de los grandes momentos de la literatura de todos los tiempos.
Entre líneas: Donde las palabras viven. Donde los personajes cobran vida. Donde podemos mirarnos y reconocernos, donde nos leemos a nosotros mismos al enterarnos de las ganas de existir de esos seres de niebla y sueño que son los personajes que buscan autor como en el clásico de Pirandello, como el entrañable Augusto Pérez frente a su creador Miguel de Unamuno... seres del sueño literario tan vivos y tan humanos, tan amigos verdaderos que nos liberan de un mal rato, nos prestan su hombro para que reposemos la cabeza, nos estrechan contra su pecho, nos salvan la vida.
Manuela es una adolescente que posee una profunda sensibilidad desarrollada por la educación recibida en casa y por el estudio constante de la música. Su madre, Amelia, profesora y escritora, le pide la acompañe a efectuar trámites burocráticos al pueblo de montaña de los bisabuelos, que se llama Cantalán y que se nos va a revelar casi de inmediato como un lugar mítico que descubre los secretos de la realidad. Calles adoquinadas, paisajes montañeros, ruinas romanas y la antigua iglesia de San Miguel preparan a la protagonista para separarla de vivencias poco agradables y prosaicas de su vida de instituto y conducirla al encuentro de lo maravilloso, de aquello exquisito, especial y mágico para lo cual se ha preparado.
Manuela descubre en el desván de la antigua casa familiar un objeto que en tiempos pasados era tan común y corriente como en la actualidad son los ordenadores y móviles: una máquina de escribir, una Remington. Esta la atrae, y a nosotros con ella: "Me parecía hermosa, enigmática..."
Sostenemos la respiración al leer/ver a Manuela colocando un folio en la máquina, de manera intuitiva, esto es, privilegiando la inteligencia emocional, la destreza que ha adquirido durante todos sus años de formación musical enfrentada y fundida con el instrumento que eligió, la trompa; consciente a niveles muy profundos de que la sensibilidad humana en contacto con un instrumento puede suscitar espiritualidad y belleza, puede asomarse al misterio esencial que nos constituye, a la luz, a la esperanza, a la eternidad... Percibimos la sensación de confianza que le inspira esa sólida y reluciente Remington y casi escuchamos el sonido de las teclas cuando escribe: "Estoy cansada de sentirme a medias. ¿Te ha pasado alguna vez?"
Y entonces...
Entonces, lector, lectora, no puedo privarte de descubrir las emociones que guarda para ti la novela de Anabel Sáiz Ripoll, tan solo decirte que en ella nuestra autora ha transformado la realidad en literatura y la literatura en realidad y que hay que acompañar a Manuela por las calles de Cantalán, respirar el aire purísimo de la montaña y siempre entre líneas, sabernos vivos, esperanzados y convencidos de que "hay que seguir siempre el camino de las ilusiones".
Acompáñanos a la presentación en Barcelona de Entre líneas: Donde las palabras viven, el próximo miércoles 20 de mayo a las 18:30 hrs. en La Asociación Colegial de Escritores de Cataluña, Aula Maria Mercé Marçal, Carrer de la Canuda 6.

