En el corazón de Oaxaca, donde las piedras de Monte Albán aún guardan el eco de antiguos reyes, habita una historia que transita entre la bruma del mito y el rigor de la crónica: la vida de la princesa Donají. Su nombre, que en zapoteco significa "Alma Grande", no fue solo un título nobiliario, sino una profecía que marcaría el destino de un pueblo y la identidad de una tierra.
Alma Grande: La Historia de Donají de María García Esperón.
La vida de Donají, la princesa zapoteca hija de Cocijoeza, coquitao o rey de Zaachila y nieta de Ahuizotl, tlatoani de Tenochtitlan, es una leyenda histórica con rasgos de narrativa de fundación y que cada año se recuerda en una representación dancística en la fiesta de la Guelaguetza en Oaxaca.
Destinada a salvar a su pueblo, es entregada como rehén a los mixtecas en Monte Albán, después de haber salvado la vida de Nucano, un príncipe mixteca enemigo, de quien se enamora. Cuando llega la oportunidad, da la voz de alarma para que los zapotecas ataquen la fortaleza. Es condenada a muerte a la orilla del río Atoyac y sus restos desaparecen. Tiempo después, un pastor encuentra un lirio de agua que surge de una cabeza humana milagrosamente preservada. La cabeza de Donají, adornada con un lirio, fue integrada en el escudo de la ciudad de Oaxaca, como símbolo de identidad, a partir de 1824.
Conoce en este libro, en la propia voz de Donají, su historia misteriosa de amor y sacrificio y adéntrate en la belleza de la cultura zapoteca.
En su obra Alma Grande: La historia de Donají, María García Esperón nos invita a descorrer el velo de los siglos para escuchar, por fin, la voz de la propia princesa. Ya no es solo la figura silente que adorna el escudo de una ciudad o la protagonista de una danza en la Guelaguetza; aquí, Donají se revela como una mujer de carne y hueso, atrapada en la encrucijada de dos imperios —el zapoteca y el mexica— y en el fragor de una guerra contra los mixtecos que definiría el futuro del Valle de Oaxaca.
A través de una narrativa lírica y profunda, esta introducción nos sumerge en un mundo de presagios dictados por los sacerdotes de Mitla, amores imposibles que desafían fronteras enemigas y un sacrificio final que transformó la muerte en un símbolo eterno de paz. Leer esta historia es asistir al nacimiento de un mito y entender por qué, quinientos años después, el lirio sigue brotando de la cabeza de una princesa que entregó su vida para salvar a su gente.
Eduardo Soriano Duverney
Publicado en Facebook en el grupo Novela y Narrativa Histórica de México
8 marzo 2026



