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28 may 2018 | By: María García Esperón

Arte para Un dragón Naranja en la Escuela Pedro Moreno de Salitrillo



Los alumnos de la Escuela Pedro Moreno, de Salitrillo (San Miguel de Allende), bajo la coordinación de Lourdes García Esperón, han creado arte para Un Dragón Naranja, poema que pertenece al libro "El Dragón de oro y otros poemas". Muchas felicitaciones para todos los artistas que, cuenta la leyenda, agotaron el color anaranjado que había en la escuela, pero crearon espacios donde la imaginación vuela tan alto como nuestro dragón.


17 ene 2017 | By: María García Esperón

Era un dragón negro



Era un dragón negro,
dice la leyenda.
Vivía solitario
en la selva negra..

Vivía en un castillo
hecho de tristeza
con torres de llanto
y fosos de pena.

Un día en una barca
llegó una princesa
vestida de verde
de oro sus trenzas.

Estaba perdida
en la selva negra
llegó hasta el castillo
tocó en la gran puerta.

Nadie salió a abrirle
nadie contestó.
Desde una ventana
miraba el dragón.

¿Sería esa la amada
de su corazón?
¿Aquella princesa
de trenzas de sol?

¿Por fin llegarían
la luz y el amor
a la casa fría
del negro dragón?

-Tengo sed y hambre
dijo la princesa
por piedad te pido,
ábreme la puerta.

Nadie salió a abrirle.
Nadie contestó.
La bella princesa
triste se marchó.

El dragón entonces
se subió a la torre
extendió sus alas
y voló en la noche.

Y se fue volando
en busca quizás
de aquella princesa
de nunca jamás.

Dice la leyenda
que aun vuela el dragón
en montes y valles
en pos del amor.













11 abr 2015 | By: María García Esperón

Dragón princesa




Para Mirai, dragón princesa

¿Has oído hablar
del dragón princesa?
Era muy hermosa.
Esta es su leyenda:

Nació en un castillo
de la Gran Bretaña.
Era la heredera
de un reino de magia.

Todos sus hermanos
eran caballeros.
ella solamente
era su escudero.

Limpiaba las botas
pulía la armadura
bañaba al caballo
Al claro de luna.

Iba por el agua
y hasta horneaba el pan.
Lavaba la ropa
cuidaba el trigal.

Cierto día un hada
se le apareció:
-Pídeme un deseo.
-Quiero ser dragón!

Volar por los aires
cuidar un tesoro.
Quiero tener alas
y escamas de oro.

En todas las tierras
quiero ser famosa.
No tan solo bella
sino valerosa.

Luchar por los pobres
y los afligidos
dar agua al sediento
y luz al camino.

El hada encantada
por tan buen deseo
sacó su varita
y dijo sonriendo:

Serás desde ahora
el dragón princesa
y páginas de oro
tendrá tu leyenda.


22 ene 2015 | By: María García Esperón

Un dragón de oro



Un dragón de oro
quería ir a buscar
tesoros ocultos
al fondo del mar.

El dragón de oro
quería conocer
el cuándo y el cómo
el qué y el por qué.

El dragón de oro
quería averiguar
el fin y el principio
del nunca jamás.

En un viejo barco
se hizo a la mar
se fue navegando
sin mirar atrás.

Y a la medianoche
tuvo la fortuna
de ver un castillo
bañado de luna.

Flotaba el castillo
en medio del mar
el dragón de oro
en él quiso entrar.

Cuando estuvo dentro
del raro castillo
del fondo del mar
surgió un remolino.

¡Qué susto, qué espanto!
pues todo se hundió
las torres, las puertas
el barco, el dragón.

Para su sorpresa
podía respirar
y abrió bien los ojos
para contemplar

sirenas, tritones
caballos de mar
estatuas de arena
arcos de coral

cofres custodiados
por un pez espada:
perlas y rubíes
también esmeraldas.

Tesoros de siglos
de duques y reyes
de griegos, romanos
y cartagineses.

Sentado en su trono
el dios Poseidón
muy serio le dijo:
-¿Quién eres, dragón?

-Gran Señor del mar
soy el dragón de oro
llegué hasta tu reino
buscando un tesoro.

-El tesoro es mío
dijo Poseidón
pero un regalo
te daré, dragón.

Pide lo que quieras
una sola vez
piénsalo despacio
piénsalo muy bien.

El dragón lo piensa
una sola vez:
-Gran Señor del mar
yo quiero volver.

Un rayo de luna
envolvió al dragón
lo llevó a su casa
y el cuento acabó.


6 dic 2014 | By: María García Esperón

Un dragón naranja




Un dragón naranja
en la antigua China
vivía en el árbol
de las mandarinas.

Era el favorito
del Emperador
de entre sus dragones
de raro color.

Y lo refrescaban
con los abanicos
y lo alimentaban
con manjares ricos.

Y pulimentaban
todas sus escamas
y lo perfumaban
con esencias caras.

Su cabello de oro
esclavos trenzaban
con sartas de perlas
y con esmeraldas.

Pero por la noche
el dragón naranja
contaba sus penas
a la luna clara:

Era un prisionero
en jaula dorada
por que no se fuera
sus alas cortaban.

El dragón naranja
quería volar
y probar el sueño
de la libertad.

El dragón naranja
quería conocer
montañas y ríos
el hambre y la sed.

La luna apiadada
le hizo brotar
de nuevo las alas
y pudo volar.

En la noche inmensa
se hizo libertad
lágrimas derrama
de felicidad.

Y se fue volando
a reinos de nieve,
de arena, de viento,
de nunca y de siempre.

Cuenta la leyenda
que el Emperador
buscó vanamente
al bello dragón.

Y abrazado al árbol
de las mandarinas
se quedó llorando
en la antigua China.








Un dragón azul



Un dragón azul
hace mucho tiempo
a la luna blanca
le pidió un deseo.

Quería convertirse
en un caballero
de azul armadura
y espada de acero.

La luna tan blanca
le dijo al dragón:
yo no puedo hacerlo,
ve a pedirlo al Sol.

Al castillo de oro
donde vive el Sol
tras un largo viaje
arribó el dragón.

Tú lo puedes todo
oh, mi gran Señor
hazme caballero
de gran esplendor.

Debes merecerlo
-dijo serio el Sol-
y una gran hazaña
cumplirás, dragón.

¿Ves esa montaña?
Allí guardo yo
una hermosa perla
que me dio el Amor.

Debes ir por ella
este atardecer
en bosques de niebla
te puedes perder.

Al ocaso entonces
el dragón partió,
llegó a la montaña
y allí se perdió.

La niebla lo envuelve
no le deja ver
dónde está el camino
dónde pone el pie.

En una honda grieta
resbaló el dragón
cayó sin remedio
sus alas rompió.

Su espalda está rota
sus piernas también
el dragón sangrando
se muere de sed.

De pronto una luz
inunda la cueva
colgada de un árbol
se encuentra la perla.

El dragón se arrastra
y con gran esfuerzo
alcanza la perla
la pone en su pecho.

El Sol con sus rayos
inunda la cueva:
-Cumpliste la hazaña,
pasaste la prueba.

Por eso te nombro,
valiente dragón
azul caballero
de la Orden del Sol.



























Era un dragón púrpura



Era un dragón púrpura
y era capitán
de una nave roja
en el ancho mar.

Surcaba las olas
en alas de remos
oyó a las sirenas
cantar sus anhelos.

Amaba la brisa
la luna, altamar
también los delfines
y la inmensidad

Buscaba tesoros
de barcos hundidos
era temerario
el dragón marino

Una vez un día
fue a desembarcar
en la blanca isla
del siempre jamás.

De un castillo blanco
salió una princesa
con ojos azules
doradas las trenzas.

Estaba muy triste
lloraba y lloraba
la habían condenado
a ser devorada

por una serpiente
que estaba en la playa.
El dragón al verla
empuñó la espada.

Dice la leyenda
que en terrible lucha
a la sierpe negra
venció el dragón púrpura.

La dulce princesa
volvió a su castillo
Y en su barco rojo
el dragón marino

sigue su aventura
por el ancho mar
en alas de remos
y punto final.
















3 oct 2014 | By: María García Esperón

Era un dragón rojo





Era un dragón rojo
muy noble y valiente.
Vivía en un castillo
del reino del Siempre.

Alas escarlata,
cuerpo de rubí,
trono de amatista,
cetro carmesí.

Sobre sus dominios
no se ponía el Sol.
Era poderoso,
era emperador.

Cierto día una guerra
quiso declarar
al reino vecino
de Nunca Jamás.

Sus rojas banderas
ondearon gallardas
por montes y valles,
también por cañadas.

Cañones arrastran
los rojos corceles
espadas y escudos
forrados con pieles.

¡Alalé, al combate!
rugía el dragón
las huestes seguían
a su emperador.


Pero en ese reino
de Nunca Jamás
solo podían verse
banderas de paz.

Los blancos pañuelos
en las blancas torres.
Las palomas blancas
y las blancas flores.

La gente del reino
con ramos de olivo
vestida de blanco
colmaba el camino.

"Detén esa guerra
no causes dolor.
Queremos que seas
nuestro emperador".

Detuvo la guerra
el rojo dragón
y en una gran fiesta
el cuento acabó.





2 oct 2014 | By: María García Esperón

Era un dragón blanco




Era un dragón blanco
con alas de plata
con uñas de cobre
y lengua escarlata.

Vivía en una cueva,
guardaba un tesoro:
era un solitario
rodeado de oro.

Un día un caballero
al bosque llegó.
Buscaba el tesoro
del blanco dragón.

Al verlo en la cueva
la espada sacó
y quiso clavarla
en su corazón.

Mas el dragón blanco
levantando el vuelo
le dejó el tesoro
a aquel caballero.

Yo ya estoy cansado
de cuidar el oro,
de ser solitario
¡es tuyo el tesoro!

Y aquel dragón blanco
de alas de plata
de uñas de cobre
y lengua escarlata

se marchó volando
en busca de amor,
por cielos azules
y el cuento acabó.

María García Esperón





Era un dragón verde



Era un dragón verde
en una leyenda:
príncipe encantado
por una hechicera.

De esmeralda y oro
eran sus escamas,
sus alas de jade,
su lengua de plata.

En la torre antigua
del viejo castillo
ese dragón verde
vivía recluido.

En noches de luna
ansiaba volar
hacia las estrellas
y la libertad.

Pero no podía
porque la hechicera
lo había condenado
a tan larga pena,

a ser prisionero
por siempre jamás
con siete cadenas
en la oscuridad.

Al viejo castillo
un día, de muy lejos,
llegó una princesa
del fondo del tiempo.

Se había enamorado
del verde dragón:
sabía su leyenda,
sabía su dolor.

Al pie de la torre
se puso a cantar,
su voz era clara
como un manantial,

Al verla tan bella,
el verde dragón
rompió sus cadenas
y el cuento acabó.