17 sept 2017 | By: María García Esperón

LINU pedazo de filamento, de Maa Iracheta: La explosión del talento



LINU pedazo de filamento , de Maa Iracheta (Estado de México, 1997), poeta, teatrera y estudiante de la Escuela Superior de Artes de Yucatán, es una obra compleja y propositiva, compilación de textos que pueden escucharse en voz de su autora a través de archivos de Sound Cloud.

Pertenece Maa Iracheta a esa generación de creadores muy jóvenes que nos sorprenden no solo por el dominio de los medios de comunicación, sino por el alto nivel que han alcanzado en su manejo de la lengua.

Maa Iracheta es su propio instrumento. Lira de su lírica, como Safo de Lesbos, pero en el siglo XXI, cuando todo puede ocurrir y puede ocurrir muy rápidamente.

El lenguaje poético de la joven creadora pisa fuerte el escenario del mundo. Con una honestidad escalofriante, hace de su intimidad el universo. Se deleita en las palabras, las pronuncia al escribirlas, las escribe con la voz. Fusiona el español con el inglés -realidad de realidades y todo es realidad, que bufe el purista- en textos que se nos antojan creación en acto, ocurrencia perfecta y lograda del poeta oral en el irrepetible instante. LINU pedazo de filamento es simplemente, la explosión del talento.

I’m trying to breath near in these blue nonunderstanding,
quiero pedirme perdón. I have
to be truthful about something. I feel like a total
dump writing in English but also in Spanish, I
also feel like a total dump because I just eat a
bag of cookies, me flagelo con artículos acerca
del gluten y la cándida albacins.

LINU pedazo de filamento ha sido publicado por Ediciones El Ojo en formato de libro electrónico al que puede accederse desde el blog de la autora: http://elojomaairacheta.blogspot.mx/

Maa Iracheta (Estado de México, 1997) Poeta y teatrera, estudiante de la Escuela Superior de Artes de Yucatán. Cuaderno 1 (2016) es su primera recopilación publicada. Ha presentado su obra teatral y poética en Madrid, París y la Ciudad de México. Estrena Linu. Pedazo de filamento (2017) con El Ojo Ediciones.

El retrato de Selene, de Ian Charles Lepine: el retorno del Arte


Ian Charles Lepine
El retrato de Selene
ARS FVTVRA, 2017


La pinté en un jardín, el jardín en el que la vi la primera vez, 
a través de esa ventana, todos esos meses atrás. 
Reconstruí cada flor con mi memoria, e incluso
 la posición exacta de las abejas en el momento 
en que mi alma nació al mundo.
(Ian Charles Lepine. El retrato de Selene.)

Las obras de juventud de los artistas de todos los tiempos son insuperables. Porque y hegelianamente, platónicamente, a través de ellas irrumpe el Espíritu, que quizá sea el Espíritu de la lengua, para electrizar al grupo humano correspondiente y hacerlo ascender por las espirales evolutivas del alma. 

En el principio ha sido y será el Verbo. El cerebro humano ha evolucionado en estrecha relación con la evolución del lenguaje. Una superficial revisión de los hitos de la literatura occidental nos demuestra que muchos de los grandes escritores aparecieron en sus respectivas sociedades como una descarga eléctrica. El lenguaje o los dioses tienen sus elegidos. Darío o Hugo, Keats o Wilde, Rimbaud, Mallarmé, Sor Juana, Lope, Dumas... Y en otras de las grandes artes, Mozart en la música, Miguel Ángel y Leonardo en prácticamente todo, la juventud alumbra obras plenas, que no son apuntes o indicios de algo que va a suceder, sino algo que ya ha sucedido.

¿No hay nada nuevo bajo el Sol? No y sí. Ian Charles Lepine, el autor de El retrato de Selene,  tiene 22 años, su lengua materna es el español pero ha elegido la lengua inglesa como propia. La novela que nos ocupa está escrita originalmente en inglés y ha sido vertida al español por el mismo autor. Leemos en español y nos sentimos rodeados por los misterios de Shakespeare, la profundidad de los románticos ingleses y el ingenio de Oscar Wilde. Leemos en español y a través del instrumento de desarrollo del lenguaje y el cerebro que es la novela nos sentimos habitados por el genio de la lengua inglesa y por cultura expresada en varias de las lenguas de Europa.

El retrato de Selene tiene una dedicatoria en la primera página, escrita en letra pequeñísima, que nos atrae hacia un abismo con su sed de altura inconmensurable: "Para la Forma de la Belleza". To the Form of Beauty". Y a lo largo de 262 páginas, siguiendo el hilo de un narrador misterioso que cuenta lo que cuenta el protagonista, nos sumergimos en un mundo de pinturas y de música, en un recuperado mundo que revisa y se deleita con el grandísimo Arte de todos los tiempos en un ejercicio de nostalgia por el pasado que es una fabricación furiosa de presente.

La novela acontece en el victoriano Londres de 1901. La voz narrativa de Ian Charles Lepine no admite tregua, se crece ante un hallazgo y otro, el lenguaje le otorga sus dones. El Amor guía la carreta. La Muerte guía la carreta. El Eros-Thanatos constitutivo de lo que somos y seremos se abre paso en su sed de desenvolvimiento del Universo, vuelta al origen y eternidad posible. La Musa es Selene Argent y el escritor-personaje es Endymión, destinado a soñarla y por lo tanto a crearla. 

El autor hace gala de un conocimiento a profundidad del mundo clásico. Viene a propósito evocar la carta con la que Juan Valera saluda la aparición de Azul, del veinteañero Rubén Darío:

 "Sabe con amor la antigua literatura griega, sabe de todo lo moderno europeo. Se entrevé, aunque no hace gala de ello, que tiene el concepto cabal del mundo visible y el espíritu humano, tal como este concepto ha venido a formarse por el conjunto de observaciones, experiencias, hipótesis y teorías más recientes. Y se entrevé también que todo esto ha penetrado en la mente del autor, no diré exclusivamente, pero sí sí principalmente, a través de libros franceses".
(Juan Valera, carta a Rubén Darío, Madrid, 22 de octubre de 1888)

Lo mismo puede decirse deIan Charles Lepine, sustituyendo los libros franceses por la literatura de Inglaterra. Shakespeare y sus mitos permean la textura, en traducción del mismo autor. Wilde y su ironía vuelven a vivir y en alguna ocasión nos toma por asalto un aleph borgiano. (Borges, que quiso ser un escritor de la lengua inglesa, y al no lograrlo definió el destino de la lengua castellana, "el bronce de Francisco de Quevedo").

 El lenguaje manda, el Espíritu impera, como en Don Quijote, como en Niebla de Unamuno, el autor aparece también como un relámpago vivo en las páginas. El juego de espejos, una de las claves finales, se multiplica como en las barrocas Meninas. Selene Argent vivirá por siempre en su retrato y nosotros y los infinitos seres que nos sucedan jamás descifraremos el secreto de la Luna, quizás porque como dijo Platón, y es el epígrafe de la novela, "Mientras el alma esté infectada por los males del cuerpo, nuestros anhelos no se cumplirán, ya que anhelamos la verdad".




13 sept 2017 | By: María García Esperón

Vertumno: Eso lo explica todo, reseña de Anabel Sáiz Ripoll



Vertumno,
María García Esperón,
DosOrillas,
Independently published, 2017

Vertumno es una historia deliciosa que nos habla de los principios de Roma, de cuando todo estaba aún por hacer y todo era posible, de cuando los dioses hablaban, sin acritud, con los mortales y de cuando los emperadores aprendieron a respetar otras culturas y otras creencias.
En esta ocasión, es un canto hacia la conciliación, hacia la importancia de la cultura etrusca que tanto caló en la romana. Aquí se nos habla de un dios, de Vertumno, un dios muy especial, que, como ocurre con el relato, podía serlo todo a la vez y como él quisiera. Vertumno, el dios que se enamora de Pomona y que, por amor, es capaz de lo que sea, incluso de quedarse a vivir en Roma.
Por otro lado, el emperador Numa Pompilio, siempre aconsejado por la ninfa Egeria, siempre justo y conciliador. Y, por el otro, un escultor, Mamurio Veturio, a quien se le encarga la estatua del dios, una estatua tan perfecta que cobra vida, que es capaz de decidir, de pensar y de sentir.
Muchos son los prodigios que se narran en  Vertumno, aunque quizá lo más importante sea cómo se narran, de forma fluida, con mucho sentido del humor y humanizando a los dioses sin el menor reparo porque, en realidad, el límite que los separa de los humanos es tan débil que, alguna vez, sobre todo al principio, alguien tuvo que cruzarlo.
El relato, escrito en tercera persona, sigue un orden lineal, va desde el principio al fin, aunque no al fin total, porque, justamente, cuando se termina el libro comienzan nuevas historias y sigue el avance romano.
Los diálogos, chispeantes y cercanos; las descripciones luminosas y claras; los personajes bien trazados y las situaciones muy detalladas hacen que Vertumno sea un libro ideal para cualquier lector, pero que los lectores jóvenes, incluso muy jóvenes, sean los que más van a disfrutar esta historia tan plástica y mágica a la vez.
El amor, las creencias, el apego a la tierra, el respeto a otras culturas son, sin duda, ingredientes muy potentes en Vertumno.

El hada de paz





Todos los días
al salir el sol
el hada de paz
despierta al Amor.

Dispone en un cesto
sonrisas y pan
y nubes de dicha
y ramos de azahar.

Sopla sobre el mundo
un diente de león
que lleva esperanza
y luz e ilusión.

Extiende su cuerpo
en un arcoíris
porque el hada quiere
que nadie esté triste.

Dice sus canciones
a las mariposas
porque el hada quiere
que broten las rosas.

Se viste de blanco
desde el corazón
porque el hada sueña
un mundo de amor.












10 sept 2017 | By: María García Esperón

Un puñado de soles, de Anabel Sáiz Ripoll


Anabel Sáiz Ripoll
Un puñado de soles (poesía infantil)
Colección DOSORILLAS
Amazon Publishing
2017

Todos los cuentos del mundo
despiertan por las noches...
(Anabel Sáiz Ripoll)


La delicadeza, respeto y humor con que Anabel Sáiz Ripoll aborda los temas relacionados con la infancia se pone de manifiesto en Un puñado de soles, colección de poemas que nos revela, como su nombre lo indica, la luminosidad solar de la mirada infantil.

El brillo de los ojos de los niños es el espejo del universo recién percibido, recién creado en su pupila. Quizá sea el poema el instrumento que más se acerque a transmitir el misterio de la percepción infantil. Como lo más natural, ahí están, unidos y palpitantes, el misterio del mundo y el misterio del alma. El tiempo se detiene y la Naturaleza pone en operación, para maravillarnos, a sus mágicos seres:

Se acerca la cigarra
y no cesa de repetir
su canto crujiente,
y no me deja dormir.

Las palabras juegan por sí mismas y también revelan a sus criaturas. La sonrisa brota porque estamos captados en la magia de la rima y en el jeugo verbal que la escritora nos propone:

Volvió la luz
y todos se fueron deprisa y corriendo
menos el mochuelo
que como era de día
no sabía adónde ir,
y un pequeño monstruo
que, como no existía,
se quedó siempre allí.

El instante poético que Anabel crea es reflejo de las escenas que a diario se viven con los niños: tan sorprendente como familiar. Es creación continua, animación constante. Dibujar, cantar, hacer una muñeca, cuánta magia en esos momentos que el poema evoca:

De colores te haré una capa,
de azul cielo un pañuelo,
de verde claro una bufanda,
de morado los dos guantes,
de rojo fuego los calcetines,
de blando hermoso los zapatos.
Peinaré tu pelo rubio,
colorearé tus dos mofletes
y ya podrás jugar conmigo.

También vienen los recuerdos de la escritora al conjuro de estos soles. Tan luminosos como los del momento presente que vive con su hija pequeña, pero a veces, un filamento de oscuridad se abre paso, solamente por oscuro, para revelar una luz de signo diferente, como en "La Gancha":

¿Cómo sería esa pobre mujer
que vivía en el fondo de la balsa
siempre tan sola y mojada?
Estaría llena de barro y lodo.
Pronunciaban su nombre,
gancha, y veía su imagen
oscura y sombría,
sus brazos verdes,
sus ojos húmedos y profundos.

A través de la lectura de estos poemas para niños, los adultos podemos recuperar momentos olvidados. Es una oportunidad para vivir de nuevo o para vivir simplemente estados de conciencia, de asombro filosófico y de talante poético que debimos experimentar cuando niños. Leer la poesía infantil de Anabel Sáiz Ripoll es acercarnos al claro manantial de nuestras vivencias de infancia. Y entonces,  después de la lectura de estos versos también nosotros tendremos Un puñado de soles en la mirada.










El sello de la libélula, de Kyra Galván



Si el amor es un naufragio ha de llevarnos siempre a otra orilla. Al concluir la lectura de El sello de la libélula, la más reciente novela de Kyra Galván, tenemos la sensación de haber naufragado y arribado a una orilla diferente. Las emociones nos han agitado como las olas de un mar embravecido y hemos caminado al filo de un peligro mortal que nos embriaga sin embargo de deseo porque desde la primera hasta la última página el Amor derrama a través de Kyra y sobre nosotros sus jeroglíficos.

Erika es una joven mujer que tiene la fortuna de conocer el Oriente debido al trabajo de Andrei, su marido, en la banca internacional. Con una niña pequeña de nombre celestial, Andrómeda, debe trasladarse a Tokio para proseguir su vida de casada y su desarrollo personal. El país del Sol naciente la recibe con las puertas cerradas, recordándole a cada paso su extranjería. La angustia de no poseer los códigos para descifrar la compleja sociedad en que se ve inmersa pone a Erika en una situación psíquica y emocional límite. 
Es entonces cuando ocurre la magia. Erika se transforma sin darse cuenta y puede percibir una inefable espiritualidad. La hierofanía la elige para manifestarse en forma de libélula y la marca de manera indeleble. 

Kyra Galván es poseedora de una narrativa magistral en la que amalgama su sensibilidad de poeta con sus finas capacidades de investigadora. En El sello de la libélula entrevera una historia muy poco conocida de la época novohispana, pues reactualiza un documento precioso, Relación y noticias del reino del Japón, de Rodrigo de Viveros, para recuperar de entre las capas del tiempo la historia de Álvaro De las Casas y la pescadora Tonbo, que dará sentido a la iniciación espiritual de Erika en tierras japonesas.

Autobiográfica en buena medida, la novela de Kyra Galván nos va desleyendo de clichés y tópicos sobre Japón  para hacernos legible la misteriosa complejidad del oriente. Como los pétalos del crisantemo, las posibilidades de estrellarnos contra lo incomprensible del alma del Japón son numerosas. Por ello la aventura de Erika es tan interesante, porque nos transmite el estado de humildad en que ha de ponerse el intelecto occidental al pretender estudiar una construcción cultural tan imponente, tan inabarcable como la japonesa. Revisar el choque cultural que aconteció entre el imperialismo católico hispánico y el Japón en el siglo XVI es un ejercicio tan interesante como necesario en este siglo tan globalizado aparentemente. En la novela vemos transparentarse las capas del tiempo como las alas de una libélula y quedamos reflexivos con respecto a la mística de la reencarnación de las almas y que esto debe ser así para que pueda cumplirse un guiri, "que es una obligación que no se deshace ni con la muerte".

El sello de la libélula es también una historia mágica en la que nos adentramos como Tonbo, la pescadora de ostras, en el mar del origen. Y es, por encima de todo,  una historia de amor en la que podemos intentar comprender la parte que nos toca desempeñar, como efímeros humanos, en el misterio del mundo. 

Diccionario de Mitos Clásicos: cada vez más cerca


Silencio

Ven.
Te espero.
Si no soy
sed de ti
seré
silencio.



Sed de ti

Yo soy sed de ti
también soy hambre.
Yo soy amor por ti
mi cuerpo es aire
que va en busca de ti
tú ya lo sabes.
Yo soy camino en ti
para encontrarte.


7 sept 2017 | By: María García Esperón

Nomen est fatum de Rosenda Ruiz Figueroa

Rosenda Ruiz Figueroa, autora de Nomen est Fatum


El 7 de septiembre de 2017, ante una entusiasmada audiencia, en el Centro Literario Xavier Villaurrutia se realizó la presentación de  "Nomen est Fatum", de la escritora Rosenda Ruiz Figueroa, editado por Kyra Galván bajo su sello editorial I-Kygai.
Un honor haber participado en el lanzamiento de un libro excelente en todos sus aspectos. Kyra Galván ha descubierto a una escritora extraordinaria.

Palabras para Nomen est Fatum
María García Esperón

Efectivamente, Rosenda Ruiz Figueroa, Kyra Galván, José Antonio Yáñez, queridos amigos: NOMEN EST FATUM. El nombre es el destino, como destino es que nos encontremos en esta tarde lluviosa de septiembre para celebrar la aparición de un libro y de un sello editorial muy especiales.

Si por nombre y por destino Rosenda defiende la buena fama y no acostumbra perder batallas, Kyra es brillante para los persas y Señora para los griegos y para nosotros es una escritora espléndida que incursiona en la edición y nos enriquece la vida publicando a una autora plena y poderosa.

Plena y poderosa en este libro de cuentos que recopila varios momentos de su vida, quizá varios estados de conciencia y en donde se muestra el dominio que tiene del arte de narrar, de encontrar en la cotidianeidad sus hilos misteriosos, de tomarnos por asalto desde la primera línea y no soltarnos sino hasta el final, de volvernos reflexivos ante los significados de los nombres. Con Rosenda comprendemos el sentido del verso de Borges: Como dijo el griego en el Cratilo, el nombre es arquetipo de la cosa. En las letras de rosa está la rosa y todo el Nilo en la palabra Nilo.

Pronuncia los nombres Rosenda. Devela lo que en ellos hay. Exorciza demonios. Rasga el velo de las apariencias. Sí, es demiurgo en las palabras. Une los tiempos y los mitos, estremecedora nieta de Kukulkán, fabuladora misteriosa ¿dónde entreviste a Carboncito, esa niña de fuego que se llama Rocío? ¿Y la muerte? Si te la encuentras, con sus encajes tan catrina, ¿te revela cuántos años vivirás? ¿Y tu Dolorosa? ¿Esa Nekane que cree encontrar a su hija muerta tan solo para sufrir más? ¿Y los asesinos tan inocentes como el destino?

Ciencia ficción, también. Humanos robots poéticos. Experimentos. Neurociencia. Prometeo siempre se llamará Prometeo. Y Carlos, si se llama Carlos, será un hombre y un amante, aunque haya sido proyectado para ser robot.

Poseedora de la mirada oblicua, la que sospecha, la que desplaza la lógica hacia el logos de su origen, Rosenda nos sorprende varias veces en el transcurso de un solo cuento y provoca en nosotros la emoción intelectual de la buena literatura.
Gracias, Rosenda por escribir NOMEN EST FATUM. Que esta expedición de las milicias literarias sea exitosa.

Gracias, Kyra, por tu pasión por las letras y la cultura y por regalarnos con tu I-Kygai una buena razón para leer, para sentir, para soñar, para vivir.