Dido para Eneas con el escritor y booktuber español Javier Ruescas, y los booktubers mexicanos Valeria Hernández y Alberto Villarreal en Hay Festival Querétaro.
Vuelve el maravilloso Festival Visiones de México en Colombia en su VI edición.
En la sección de actividades para niños, los promotores de lectura Elizabeth Ramírez y Diego Cortés harán un Cuenta Cuentos con el libro Tigres de la otra noche. Días de encuentro, literatura, arte, música, amistad y fraternidad entre México y Colombia.
La guerra es un áspero crepúsculo
sin espera o certezas, sin fulgor.
Sangre escrita en el mapa, oscura ola,
marejada de sombras, trueno insomne,
sonrisa entre las balas y el espanto,
zozobras incitadas por la furia,
silencios fugitivos de sí mismos,
paloma hecha de cólera y de pólvora.
Guerra sucia, impostora. Sorda y ciega
efusión de exterminios y de ruinas,
malogrado proyecto del rencor,
beso abortado, vientos de ceniza.
2
Pero llega la paz, palabra dócil
y concisa para expresar la luz
o el amor o todo lo que quieras
para una primavera popular.
Paz, nada más, para este cuerpo herido
---cuerpo cicatrizado, rosa ardiente---,
de la intrépida patria combativa.
3
¿Es la paz espejismo? ¿Fantasmagoría
para los despiadados guerreristas
que abominan y ofenden el fragor
de este goce que hoy cabalga en alas
de la blanca paloma de Picasso?
¡Por fin las aves, tantos años tácitas,
canturrean delante del cazador!
¡Por fin las armas fúnebres, siniestras,
se han ocultado y se han enmudecido!
Mi corazón es un violín o una manzana.
Alba en el mar de la bahía ferviente.
4
Si la guerra ha cesado, yo he cesado mi arenga
de rebelión. Hoy mi poema
es oda del amor, hoy mi palabra
es sinfonía coral de la alegría.
La misma mano que con puño cerrado
respaldó la guerra de liberación,
es la misma que con trazo rotundo
escribe hoy la palabra reconciliación.
La hora de las gaviotas (y otros poemas)
Aurelio González Ovies
Enlace Editorial
Bogotá, 2016
Un libro para las dos orillas
Esta nueva edición americana de La hora de las gaviotas, del poeta asturiano Aurelio González Ovies está constituida por el libro que obtuviera en 1992 el Premio Hispanoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez y por una selección de poemas que ha hecho el autor pensando en los jóvenes de Hispanoamérica.
Un nueva hora suena en estas páginas para el lenguaje y la sensibilidad. El amor y la separación, los seres entrañables, la sencillez de las cosas de todos los días, el mar y las gaviotas se nos develan como recién surgidos del sueño de un joven. Un ser humano que aprende a sentir y a dolerse, a valorar la fugacidad de la belleza, a aquilatar la fuerza avasalladora del amor y a deletrear la soledad.
En La hora de las gaviotas todos podemos sentirnos jóvenes de nuevo, enamorados y ausentes, abandonados y solos pero...
hay luna y estrellas
y la noche está quieta como un árbol.
Nos duele la ausencia, nos traspasa el recuerdo, pero ahí está el mundo con su belleza y su ser pleno, su infatigable promesa de reencuentro:
Volverás en verano
y encalaremos juntos la fachada del tiempo.
Aquí todo envejece a ritmo campesino
y te echamos de menos cuando tus rosas
revientan como un tiro de sangre.
El ritmo de La hora de las gaviotas nos devuelve, a nosotros, seres desencajados de la naturaleza, a la pulsación de los orígenes, al parpadeo de las estrellas y a la vivencia del alba. Devuelve un mundo que ha sido amortiguado bajo el asfalto, que ha sido oscurecido a golpe de luces artificiales. Restituye un sentir hondo que ha sido amordazado y diluido en la vacuidad de las relaciones y convenciones de pantalla.
En La hora de las gaviotas, todo está encendido: el tiempo, la luna, el amor y la muerte. El Hombre. Todo está por entero: la noche y sus estrellas y el adiós definitivo de los que se han querido y tienen que separarse. Y de los versos desciende, majestuoso, el recuerdo y al paso de las palabras el alma, que es la que está leyendo estos poemas, comprende que está asomada al infinito y se asombra y enmudece ante tanta grandeza que es también su origen y a la que está en principio destinada.
En lo personal, pienso que nadie debería perderse la felicidad inmensa de leer la poesía de Aurelio González Ovies. De tener la oportunidad de convertirse a ella, a la humanidad que es y que propone. Y que es una fortuna que La hora de las gaviotas haya sido reeditada en Colombia. Que sea posible adquirir el libro, tenerlo en las manos, perderse en sus versos para encontrarse renacido y humano. Que toda esa Luz y ese sabor marino del Cabo Peñas y el Mar Cantábrico, que toda esa Verdad en la que no ha cesado de vivir, creer y crear el poeta asturiano sea también y para siempre parte de nosotros.